El ingeniero agrónomo recibió a DIARIO DE CUYO y la delegación sanjuanina de productores hortícolas y vitícolas que encabezaron el intendente de Pocito Fabián Aballay y el vicegobernador Sergio Uñac, en la delegación del INRA (Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia -según siglas en español-) que él mismo dirige. Los sanjuaninos, quienes recorrieron localidades productivas de España y Francia en busca de experiencias asociativas y distintas prácticas vitícolas, hicieron una parada en el organismo francés para conocer a Ojeda y aprender de su trabajo. En una charla mano a mano con DIARIO DE CUYO, el egresado de la UNCuyo se mostró orgulloso de un proyecto para casi eliminar el uso de agroquímicos y fungicidas en las vides y no ocultó críticas a la gestión política argentina.
-Sí, y después hice un máster y doctorado en Montpellier, en Francia, luego volví porque trabajaba en el INTA de Mendoza donde estuve diez años, y después regresé nuevamente a Francia.
-Me vine porque cuando hice el doctorado, conocí un poco el ambiente científico de la zona y después salió un concurso donde el perfil que pedían era muy parecido al que yo tenía y decidí probar suerte, porque allá en Argentina era en ese momento una época muy mala, con el corralito y los problemas que sabemos que ocurrieron… Y vine y concursé. Ya estaba casado y me vine con mi familia, con el perro, la gata y con todo.
-Me siento muy cómodo, es un lindo lugar para trabajar este, una institución muy importante. Por ejemplo hay buen presupuesto para trabajar en investigación, y después hay buen recurso humano, muy formado que trabajan sobre el tema vitivinícola, entonces se hace muy fácil tener productividad científica con el ambiente que hay.
-Acá hay una estructura más sólida y estable, en Argentina hay muy buenos profesionales, pero las estructuras son menos estables; es decir, hay más vaivenes que están ligados a la economía o a la política y acá no se ve eso, es mucho más estable, a pesar de que pueden cambiar los gobiernos y la economía puede andar bien o mal pero es más estable.
-Hay crisis, pero cuando se habla acá de crisis nunca llega a ser el mismo nivel de allá. No llega a ser lo que se vivió en 2003 por ejemplo en Argentina. Allá los altibajos son muy grandes. Podés tener un estado de euforia y tenés un crecimiento altísimo, a un 8 por ciento, una cuestión bárbara, casi desordenada que acá nunca se va a lograr y después también podés caer en muy poco tiempo a la depresión. Acá las crisis son más progresivas, se anticipan con más tiempo, y uno se puede adaptar mucho. Acá se habla de crisis pero no hay ni los niveles de desocupación que hay en España o Grecia ni han bajado los salarios. Por ejemplo la inflación no ha llegado en todo el año al uno por ciento.
-Ahora gano más acá, pero acá siempre es estable. Es decir, no es que este año tenga un poder adquisitivo grande y el año entrante sea de otra forma. Las depresiones son muy pausadas y las subidas también son muy pausadas.
-No, quizás me lo he planteado para cuando termine mi actividad profesional, pero tampoco es una cosa que haya programado.
-Sí, lo vi, y no me interesa. No es lo que yo quiero. No me lo he planteado nunca de ese modo. Yo hice una carrera, que es un esfuerzo importante y un tiempo de desarrollo, tengo años de carrera en un tema. Y cuando concursé fui el único extranjero y gané.
-Yo diría que la diferencia entre Argentina y Francia es cómo administramos los recursos, nada más.
-Sí, para mí, sí. Yo veo que en Argentina se permite cosas que pueden ser errores de gestión, por no decir otra cosa, que acá en Francia no están contemplados. Y a esas personas, esos errores les cuesta el cargo, en la Argentina no.
-Sí, por supuesto. Vos ves que cuando viene un argentino a Europa, primero es muy capaz y segundo cuando lo metés en un medio lo favorece, y se desarrolla de una manera increíble. El problema no es ese, es la administración. Yo me fui por un problema de altibajos grandes. Aquello fue un problema político que después se tradujo en problemas económicos y sociales, acá eso no lo tenés.
-Sí, estoy molesto con Argentina. Se ve que en Argentina la potencialidad es muy grande pero no se expresa. No la podés expresar en el país entre personas y en el conjunto a nivel general.
-Fue haber implantado la idea en el sur de Francia de que el riego es cualitativo. Cuando yo llegué a hablar de riego era una mala palabra. Vos hablabas de riego y la gente la relacionaba con la baja de la producción y de la calidad. En las investigaciones que yo hice con el grupo de trabajo nuestro, demostré que el riego es cualitativo. Si manejamos bien el riego no solamente aumentamos los rendimientos sino también la calidad de la uva, y eso fue muy importante, porque incluso hasta en los niveles más conservadores, hablamos de denominaciones de origen, aceptaron que el riego bien manejado es cualitativo.
