Había que ver la alegría de los Albiverdes. De todos. De los jugadores. De los dirigentes. De los hinchas. De la familia toda. Es que largaron de la mejor manera una nueva etapa. Con el torneo Fiesta del Sol, estrenaron la maravillosa cancha en el predio de Santa Lucía. Y lo hicieron gritando campeón. Nada más ni nada menos. En una final dramática que tuvo un gran nivel. Con dos equipos gladiadores. En un partidazo. Tanto que recién, en la quimera de los penales, la balanza se volcó para uno de ellos. En el tiempo reglamentario, terminaron 7-7. Y en los penales, Estudiantil dio el grito sagrado porque metió tres, mientras que Los Turcos sólo hicieron uno.

Hasta el clima se puso de acuerdo. Es que las nubes amenazantes que inclusive hicieron parar el partido por 5 minutos con algunos gotas de lluvia, prefirieron guardarse para que los muchachos en la cancha hicieran gala de su juego. El partido en sí tuvo siempre un ritmo frenético. Bien es sabido que este Olimpia de Fredy Luz hace gala de la efectividad en su contragolpe. Y que tiene al Chupa Oviedo al alma mater para sus movimientos. Y también es sabido que Estudiantil es, hoy por hoy, el equipo más equilibrado del hockey sanjuanino. Por eso es que se lastimaron a goles desde el mismo inicio. Todo fue fantástico, como el brillante piso de la cancha y la notable iluminación del lugar.

Olimpia se fue al descanso ganando 4-3. Fue por su pura efectividad a la hora de responder en el ida y vuelta. El local reaccionó en el complemento y lo dio vuelta y, cuando parecía un seguro ganador, apareció el corazón valiente de los Turcos. Así terminaron el tiempo reglamentario con un dramático 7-7. En el alargue (que tenía gol de oro) se cuidaron demasiado. Eso quedó en evidencia porque apenas se hicieron una falta cada uno. Y llegaron a los penales. Y ahí Estudiantil estrenó su cancha con el título.

El hockey, agradecido.