El Dakar, por su envergadura y desarrollo de la competencia en amplios lugares del territorio argentino, necesitó una previa declaración de impacto ambiental. Casi 500 son los vehículos, entre competidores y logística, que están siendo parte de la carrera, y detrás de ellos, millones de personas que siguen el rally en las zonas autorizadas para observar el paso de los autos. Miles de litros de combustible, aceite, cientos de repuestos y partes que se desechan producto de roturas y desgaste, que sumado a los residuos que genera el público en los lugares de avistaje, deben ser tenidos en cuenta al momento de los controles de seguridad ambiental. Estos condicionantes obligan a que el Estado nacional y provincial, también sigan de cerca el posible impacto que el “mundo Dakar” puede genera en suelo sanjuanino. Según el titular en la provincia de la Dirección de Gestión Ambiental, José Luis Espinoza, “la organización del Dakar pidió por el mes de noviembre la autorización ambiental. Nosotros hicimos la evaluación correspondiente y le otorgamos la declaración de impacto ambiental. Para eso tuvimos que recorrer las huellas por donde pasaría la competencia”. La organización del Dakar se comprometió a remediar cualquier daño que provoque el gran movimiento que hay detrás de la carrera. Se informó que habrá entre brigaditas e inspectores, unas 30 personas monitoreando que se cumplan las normas de seguridad ambiental que se comprometió la empresa a cumplir. Estarán ubicados en la zona destinada al público y en el “vivac”, que es una especie de centro de operaciones que se instalará en el autódromo El Zonda. Organizaciones ambientales nacionales quisieron suspender el rally días antes que comience la competencia porque consideraban que iba a causar un impacto ambiental nocivo.
