La Agencia Espacial Europea (ESA) despegó ayer en busca del origen del Universo, con la puesta en órbita de los telescopios espaciales Planck y Herschel, los dos más potentes jamás construidos.
Fruto de 15 años de experimentación y de más de 1.700 millones de euros (2.300 millones de dólares) de inversión, los satélites partieron de la base de Kurú, en la Guayana francesa, a las 13:12 horas GMT, para comenzar media hora más tarde su viaje en solitario hasta su atalaya de observación.
Situados a unos 1,5 millones de Km sobre la Tierra, en un punto de equilibrio tanto orbital como térmico, Planck (1.900 kilos) y Herschel (3.400) gozarán de un emplazamiento privilegiado para comenzar a escudriñar las zonas más lejanas del Universo.
