La pantalla
1- Es una de las partes del dispositivo que más consume. Minimizar al máximo su uso es una buena manera de ahorrar batería. Por ejemplo, reducir al mínimo el tiempo de apagado automático de la pantalla. Evitar encender la pantalla para cosas que pueden hacerse de otra forma, como mirar la hora.
2- La cantidad de brillo también es responsable del consumo elevado. Aunque en una pantalla con alto brillo se ve mejor, lo ideal es configurarla cerca del límite de visualización correcta. Se necesita más brillo en ambientes muy iluminados y menos en la oscuridad. Hay aplicaciones que sirven para regular automáticamente el brillo según la hora del día.
Servicios
3- Cuidado con las aplicaciones y servicios que utilizan actualizaciones tipo "push". Las mismas se realizan de forma automática y de forma casi permanente. WhatsApp, las aplicaciones nativas para Facebook y Twitter y algunos clientes de correo utilizan actualizaciones tipo push o similares. Si no son imprescindibles, es mejor eliminarlas (o revisar en las configuraciones de la aplicación si puede reducirse la frecuencia con la que se descargan nuevos contenidos, aunque no suele dar muy buen resultado).
4- Controlar las aplicaciones. Una de las maneras de cuidar la carga de la batería es controlar en qué se gasta. Algunas aplicaciones son auténticas devoradoras de energía. Si hay aplicaciones que no necesitamos, lo mejor es desinstalarlas (no utilizarlas no hace diferencia, ya que la mayoría siguen activas en segundo plano, sin que lo notemos). Si instalamos una nueva app para correo o redes sociales ¡no olvidarse de desinstalar la anterior!
5- Otro gran consumidor de batería es el GPS. Si no estás utilizando el móvil para guiarte, lo mejor será desactivarlo. Esta recomendación también se debe tener en cuenta por motivos de seguridad. ¿Sabías que si el GPS está encendido, las aplicaciones como Google+, Facebook y otros pueden estar informando de tu ubicación, todo el día, sin que te des cuenta de ello?
Acceso a datos
6- Sí, una de las características que más apreciamos de nuestros smartphones es el acceso a datos. Pero no es imprescindible que la conexión se mantenga todo el tiempo. Por ejemplo, si no estás utilizando la conexión Bluetooth para algo, lo mejor es desactivarla. Lo mismo, con la de WiFi. El problema es que aunque no estemos conectados a algo, el protocolo (Bluetooth, WiFi y otros) mantienen al dispositivo escaneando constantemente, con el objeto de detectar accesos disponibles. ¿El resultado? Mucha batería consumida sin sentido.
7- Con el acceso a la red de datos de la compañía celular deberíamos tener el mismo criterio. Si no necesitamos acceso lo mejor es desconectarlo, pero claro, teniendo en cuenta que WhatsApp, la información del clima, las páginas web y otros necesitan de al menos una conexión a la red para funcionar. Muchos móviles pueden seleccionar el acceso de mejor calidad para navegar de forma automática. Sin embargo, el ahorro definiendo los accesos de forma manual es realmente importante.
8- Aprovechar el modo avión. En la mayoría de los smartphones puede activarse un esquema de funcionamiento especial denominado modo avión en el que se desactivan todas las conexiones inalámbricas del equipo. Es el modo de trabajo más económico ya que el consumo de batería es mínimo. Cuando no se use el teléfono durante un tiempo prolongado (y una hora ya puede marcar la diferencia) conviene activarlo para ahorrar. Por ejemplo, cuando vamos al cine o al gimnasio. También debe activarse cuando estamos en lugares con baja o nula conectividad, ya que el teléfono empezará a aumentar la potencia para suplir la falta de señal, lo que aumentará todavía más el consumo.
