"¿Alguien puede pegarme para que deje de hablar?" dijo una verborrágica Fabiana Cantilo, que el sábado se presentó por primera vez en el Auditorio Juan Victoria, luego de tres años desde su última visita a la provincia. Llevaba chaqueta, musculosa y medias negras, con una falda blanca irregular transparente que la hacía parecer una novia rockera que, feliz, bailaba despreocupada, aún cuando la madera lustrada del escenario le jugó una mala pasada y sufrió un resbalón; o cuando en una de sus canciones nombró a San Luis, equivocación que corrigió enseguida con un sincero "perdón San Juan". Así fue el regreso de Cantilo a la provincia para presentar su más reciente álbum, Ahora, sumado a sus hits y los clásicos del rock nacional que ella versionó en "Inconsciente colectivo’ y "La vereda del sol" .

Como un torbellino, despeinó al numeroso público que casi completó las localidades de la sala y que la ovacionó desde el primer instante y festejó todas sus ocurrencias. Habló con el club de fans que tenía en primera fila, saludó al "masajista cubano’ que la había atendido

antes del recital y hasta recomendó un libro de autoayuda. La cálida sala, el juego de luces, una pantalla circular en el fondo y la reina del rock desplegando su encanto y talento. ¿Qué más se podía pedir?