Los inexplicables daños que en forma periódica tienen lugar en los baños de la Terminal de Ómnibus de la provincia son una muestra de la falta de vigilancia policial que se observa en varios puntos del Gran San Juan, donde hay sitios públicos que en determinadas horas del día quedan desprotegidos, al acecho de vándalos que acceden para robar elementos que luego los reducen o, simplemente, para hacer un daño infundado en las instalaciones que luego al Gobierno le cuesta mucho dinero repararlo.

Lo que ocurre periódicamente en la Terminal, es curioso e inadmisible. En un sitio donde durante las 24 horas del día hay mucha gente circulando, negocios abiertos, entre los que se incluye la flamante confitería inaugurada hace poco, los puestos de venta de boletos correspondiente a las principales empresas de transporte de pasajeros y una gran cantidad de personas que cumplen funciones de maleteros y de limpieza de las instalaciones, no puede suceder que ingresen grupos de vándalos y rompan todo lo que encuentren a su paso, como lo detalló este diario en una nota publicada hace unos días sobre los últimos desmanes que ocurrieron en el lugar. Algo, sin duda, vinculado con la seguridad está fallando en ese lugar donde la vigilancia policial debería mantener al resguardo instalaciones que a diario son utilizadas por miles de pasajeros y personas vinculadas a la actividad de la Terminal.

Otros lugares también vinculados al transporte, en los que se advierte una escasa presencia de efectivos policiales son las estaciones de Transbordo Mitre y Córdoba. Estos sitios han comenzado a ser víctimas de grafitis y de otros daños que afean su estética y que van deteriorando esta infraestructura que debe estar al servicio de mucha gente que utiliza el transporte público como medio de locomoción.

Por estos días también se ha observado escasa presencia policial en las inmediaciones de los principales edificios públicos de la ciudad de San Juan; en el Parque de Mayo y en el denominado Eje cívico-cultural.

En zonas más alejadas, también se da esta tendencia. Sitios como los autódromos El Zonda y el Villicum quedan desprotegidos, lo mismo que el parque ubicado en la zona de ingreso a las Cavas de Zonda y el camping del Dique Lateral de Zonda, entre otros.

Dentro de este panorama hay plazas y plazoletas que ante la falta de la tradicional figura del placero y de efectivos policiales, son objeto a diario del vandalismo. 

Ante esta situación hay dos alternativas, seguir gastando fondos que en ocasiones no se disponen para reacondicionar el daño que se comete contra los espacios públicos, o extremar la vigilancia con la aplicación de duras sanciones a quienes se sorprenda atacando elementos que son parte del patrimonio público, es decir de todos los sanjuaninos.