Santiago de Chile, 11 de octubre.- La sobreexposición. Esa sería la situación más difícil de enfrentar para los mineros, una vez que sean rescatados y afronten el revuelo nacional y a nivel mundial que ha causado la inédita experiencia. Eso piensa al menos la mayoría de los representantes de los 33 trabajadores atrapados en la mina San José, 20 de los cuales accedieron a responder una encuesta de La Tercera para conocer sus reacciones en torno al accidente y las expectativas tras el rescate.
Según los familiares de los trabajadores, el segundo punto en orden de dificultad serían las eventuales secuelas sicológicas que podría acarrearles el largo encierro a 700 metros de profundidad. De hecho, entre las aprensiones reveladas por uno de los mineros jóvenes a sus cercanos está el que aún cree oír, a veces, la estampida del derrumbe ocurrido el pasado 5 de agosto.
El tercer aspecto de preocupación es el estado de salud en que se encontrarán los mineros tras el rescate y la emoción que les causará reunirse nuevamente con sus familiares, que han esperado más de dos meses apostados en las inmediaciones del yacimiento, en el campamento Esperanza.
En cuanto al plan de rescate, los familiares de los mineros evaluaron la operación con una nota promedio de 6,5 y califican al ministro de Minería, Laurence Golborne, como la autoridad más importante en torno a la puesta en marcha de la operación.
Los 20 representantes de "los 33" coinciden en que la vida de los trabajadores mejorará cuando salgan del yacimiento. Ello, pese a que al menos un tercio cree que volverán a labores de minería una vez que se recuperen física y mentalmente.
Esas opiniones, sin embargo, son vertidas por cercanos a los trabajadores con más larga trayectoria en estas faenas. Ello, pues la mayoría de los familiares de los mineros coincide en que no deben volver a otro yacimiento y que no lo harán.
Un sentimiento generalizado entre los encuestados apunta a que los mineros seguirán unidos "por los fuertes lazos afectivos que han creado en el encierro".
