Soldados patrullaban ayer la central ciudad nigeriana de Jos y trabajadores humanitarios trataban de calcular la cantidad de muertos después que ataques a poblaciones dejaran una cifra estimada de 500 fallecidos.

El presidente interino Goodluck Jonathan ayer convocó a una reunión de emergencia con jefes de seguridad para discutir estrategias para prevenir que los enfrentamientos se extiendan a otras ciudades, dijeron fuentes del Gobierno.

Residentes de tres asentamientos predominantemente cristianos cerca de Jos dijeron que hordas de musulmanes de colinas cercanas lanzaron lo que parecían ataques de represalia en las primeras horas del domingo tras choques sectarios que

dejaron 300 muertos en enero.

Un testigo contó el domingo más de 100 muertos en Dogo Nahawa, una de las tres comunidades atacadas, pero las víctimas también fueron trasladadas a hospitales en Jos y algunos fueron enterrados con rapidez, lo que hace difícil el cálculo de fallecidos para las autoridades.

"Los soldados están patrullando y en todos lados hay calma. Estamos estimando que hay unos 500 muertos pero creo que la cifra podría ser un poco más alta", dijo el comisionado estatal de información del estado de Plateau, Gregory Yenlong.