En el discurso que impresionó a todos los asistentes, en el Seminario "Repensar lo humano”, realizado en Buenos Aires, el embajador de Alemania en nuestro país, Bernhard Graf von Waldersee manifestó que "en estos días se han cumplido 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial. De aquel terror asesino que se había expandido desde Alemania. Al fin esa guerra terminó; esa guerra que devastó el continente, donde los judíos de Europa habían sido asesinados y en cuyo transcurso millones de soldados y civiles habían perdido sus vidas”.
Son palabras que impactan y que generan responsabilidad y compromiso. Una responsabilidad dinámica que obliga a traer el pasado al presente para proyectar futuro.
El fín de la guerra contra la Alemania nazi, hace 70 años, entre finales de abril y principios de mayo de 1945, no implica un triunfo sobre el concepto de odio al otro y discriminación que movilizaba a gran parte del colectivo europeo. Es una victoria militar, pero queda pendiente la necesidad de una victoria mayor donde todos somos protagonistas.
Este 13 de mayo se realizó en San Juan, con la presencia de referentes del ministerio de educación de la Nación y con la asistencia de gran cantidad de docentes y alumnos, el primer encuentro del año 2015 del programa Educación y Memoria que en el ministerio local coordina la Licenciada Celia Pacheco. Los referentes Emmanuel Kahan, Gustavo Efrón y Carolina Karagueuzian, abordaron el Holocausto, el genocidio armenio y otros genocidios, ante educadores y educandos.
Ello ratificando que el camino irrenunciable para la victoria en la consolidación de la sociedad fraterna, se encuentra en la educación, para dar bases de una comunidad que entiende como necesidad la vida en democracia y el respeto al otro.
El aprender, el respetar al otro en su diversidad, nos ayuda a no ser indiferentes para con el prójimo.
A 70 años, sabemos que la indiferencia fue en lo militar (¿Acaso bombardearon las vías que llevaban civiles a campos de exterminio? ¿Por que comenzaron los aliados desde occidente a movilizarse, recién cuando vieron que no prosperó el avance alemán contra la Unión Soviética? ¿El desembarco en Normandía fue para vencer al nazismo o para que el Ejército Rojo no llegue hasta París?).

Pero la indiferencia civil fue mayor. ¿Por qué toda América, gran parte de Europa y Australia, cierran las puertas a los judíos que deseaban dejar Alemania y Austria antes del inicio de la segunda guerra mundial?¿Como pudo el mundo permitir que Hitler diga que nadie se acordaba del Genocidio armenio?¿Como se permite al día de hoy el negacionismo?
Hay muchas preguntas, cuyas respuestas son complejas. Otras preguntas que no tienen respuestas y están las peores preguntas que son las que tienen respuestas que nos duelen y lastiman.

Es nuestra obligación mantener el recuerdo presente, es nuestra obligación educar y educarnos, como un deber, como un compromiso que nos incumbe a todos.