El costo de los fletes, uno de los mayores problemas que tiene actualmente el arco productivo de la provincia y que afecta transversalmente a todas las economías regionales; sigue sin lograr soluciones por parte de las autoridades, y para peor, no hay fecha prevista para la discusión de este problema por parte de las autoridades. Ahora la inundación en La plata y Capital Federal ha ocupado el centro de atención del gobierno nacional, y por largo tiempo no habrá lugar para atender otros temas como el de logística que reclaman los empresarios y productores, según confió ayer una alta fuente oficial. El tema se viene reclamando desde hace años, y en febrero pasado se encendió una luz de esperanza cuando los gobernadores de la región -José Luis Gioja, de San Juan; Francisco Pérez, de Mendoza; Luis Beder Herrera, de La Rioja y Lucía Corpacci, de Catamarca- anunciaron que iban a pedir en conjunto a la Nación la reactivación del tren Belgrano (ver foto), como alternativa para disminuir los costos de los fletes terrestres de sus producciones y mejorar la competitividad de la cadena vitivinícola y del resto de industrias sobre todo ahora que se venció el régimen de promoción industrial. En aquel momento los mandatarios provinciales acordaron realizar relevamientos del estado ferroviario en cada una de las jurisdicciones (vías, estaciones, etc) e ir todos juntos a presentárselo al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; con el fin de conseguir financiamiento para reflotar el ferrocarril. En San Juan se realizó un relevamiento preliminar, del cual no trascendieron detalles; pero deberá esperar: ‘’Hoy todo ese tema está postergado’’, confió ayer la fuente.
COMPETITIVIDAD
La reactivación del ferrocarril surgió como alternativa para paliar uno de los principales escollos que afrontan los empresarios que han perdido la rentabilidad, como es la logística del traslado de productos, que afecta entre el 7 y 11% en la estructura de costos. ‘’Hoy sale más caro llevar un container de vino a Buenos Aires que a Europa, y a Brasil te sale el doble’’, se quejó esta semana un bodeguero. Pero el vitivinícola no es el único sector, ya que el problema afecta la rentabilidad a un gran número de actividades productivas, como son aquí la olivicultura, frutas, ajos y hortalizas; que tienen la particularidad de ser actividades primarias que exportan y emplean mano de obra intensiva.
Si a eso se suma el desfasaje entre los otros costos internos (energía, presión tributaria y política salarial, entre otros) que siguen creciendo en forma desmesurada frente a un valor del dólar que no acompaña el proceso inflacionario, el resultado es letal para las pymes y producciones regionales como la de San Juan. En el sector vitivinícola se habló también de lograr un subsidio al flete en forma directa, a través del Ministerio de Transporte de la Nación, pero naufragó ante la seguridad de que otros sectores podrían reclamar lo mismo. Por ello el sector planteó actualizar la devolución de las retenciones -elevarlas del 2,5 % actual, al 5%, lo que representaría unos $80 millones extra- y destinar ese dinero a subsidiar el flete del vino embotellado. Pero tampoco se produjeron los anuncios esperados en la última Fiesta de la Vendimia.
