El papa Francisco casó ayer a una veintena de parejas, cuyos miembros en algunos casos habían convivido con anterioridad y tenían hijos. Se trata de una muestra de que el pontífice quiere que la Iglesia católica sea más abierta e inclusiva.
En su primera boda desde que se estrenó como papa hace 18 meses, Francisco acompañó los votos de cada pareja, incluidos Gabriella y Guido, que tienen hijos y pensaban que una boda así sería imposible, dijo el servicio de difusión oficial Radio Vaticana. ‘Las personas que se casan el domingo son parejas como muchas otras‘, dijo la diócesis de Roma en un comunicado. ‘Algunos viven ya juntos, algunos tienen hijos‘, añadió. La ceremonia fue la primera de este tipo en el Vaticano desde que el papa Juan Pablo II presidió una boda en 2000.
Francisco unió en matrimonio a cuarenta personas provenientes de la periferia de Roma en una emotiva ceremonia en la basílica de San Pedro del Vaticano que comenzó con los prometidos recorriendo el pasillo central de la misma agarrados del brazo de sus padrinos y de sus madrinas, como marca la tradición.
Durante el acto, el pontífice pronunció su homilía en la que animó a las parejas a no rendirse ante las adversidades que encontrarán en su nuevo recorrido en común.
Y es que, según subrayó, en el matrimonio hay momentos de felicidad pero también de ‘dificultad‘ e incluso ‘conflictivos‘, síntomas estos de que pertenece a ‘la vida real, no a la ficción‘. Las edades de los novios van de los 25 a los 56 años.
Gabriella, de 56 años, fue madre soltera, y su esposo Guido de 49, había contraído matrimonio en el pasado, aunque luego fue declarado nulo por el tribunal eclesiástico de la Santa Rosa. Ambos estuvieron acompañados por la hija de la primera.
Otra de las parejas casadas es la de Flaviano y Giulia, los más jóvenes, que habían pensado renunciar al banquete nupcial por el elevado costo del mismo ya que ella trabaja en un restaurante de comida rápida y él acaba de perder su empleo. Por esta razón, su parroquia se movilizó para organizar una fiesta en la que participa ‘toda la comunidad‘.
Es bastante extraordinario que un papa celebre bodas públicas. Juan Pablo II lo hizo dos veces, mientras que Benedicto XVI nunca ofició este sacramento durante su pontificado. Fuentes: Efe, Télam y Reuters
