El papa Francisco, probablemente el más futbolero en la historia de la Iglesia católica, siguió en la jornada de ayer televisión el amistoso disputado en su honor en Roma entre las selecciones de Italia y Argentina, en el que fue el gran ausente junto a figuras como Lionel Messi del lado nacional y Mario Balotelli por la azzurra.

Según medios italianos, el pontífice vio el encuentro desde la Casa Santa Marta, un hotel para huéspedes del Vaticano en el que se aloja desde que fue elegido Papa en marzo pasado, en lugar de en los aposentos papales como sus predecesores.

Al inicio del amistoso, el primero entre la Argentina e Italia disputado en 12 años, el capitán de Argentina, Javier Mascherano, y el de Italia, Gianluigi Buffon, plantaron un olivo que el Papa bendijo el martes en la audiencia privada que tuvieron ambos planteles con el Papa.

Tampoco asistió al encuentro el ‘número dos’ de la Santa Sede y también gran futbolero, el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, si bien entre los presentes había una delegación vaticana de unas 60 personas, entre religiosos y seglares.

En tanto, la concurrencia del público (35 mil personas) lejos estuvo de colmar las tribunas del gigante Olímpico de Roma con capacidad para 72 mil espectadores.