A juzgar por lo que Capriles me dijo, y por lo que me dicen varios expertos internacionales, no hay dudas de que el proceso electoral venezolano es desequilibrado -Chávez usa enormes fondos gubernamentales para comprar votos, tiene acceso ilimitado al tiempo televisivo, y controla la mayoría de las instituciones electorales-, pero al gobierno no le resultará fácil llevar a cabo un fraude electrónico que pase inadvertido.

Le pregunté a Capriles por una columna de Carlos Alberto Montaner, uno de los mejores comentaristas políticos de Latinoamérica, que afirma que Chávez podría estar preparando un megafraude en el proceso electrónico de recuento de votos. Para preparar el terreno, Chávez ha encargado encuestas que lo dan como favorito, para argumentar después que su victoria confirma lo que decían las encuestas, escribió Montaner.

Capriles dice que no será la primera vez que participa en una elección con todo en contra, y gana. Agregó que en las recientes elecciones de gobernadores y legislativas, la oposición ha demostrado que puede ganar cuando está bien organizada para recontar manualmente los resultados electrónicos en cada sitio de votación. "A mí nadie me regaló la gobernación. Gané porque me organicé para defender y cuidar el voto de la gente. Esa es la clave”, dijo el gobernador del segundo Estado más poblado de Venezuela.

Pero ¿cómo puede ganar contra un presidente que se ha beneficiado con la mayor bonanza petrolera de los últimos tiempos, que regala dinero por todos lados, y que habla durante horas en cadenas de TV mientras usted sólo tiene tres minutos de espacio publicitario televisivo por día?, le pregunté. "Ganaré como David le ganó a Goliat”, respondió Capriles. "Yo estoy enfrentando todos los recursos del Estado, todos los fondos públicos. Pero a pesar de toda esa bonanza petrolera, el gobierno no tiene mayores resultados que exhibir”. Debido a las desastrosas políticas del gobierno, Venezuela tiene el índice de violencia más elevado del mundo, la inflación más elevada de las Américas, una economía casi destruida, cortes de energía continuos, escasez de agua y millones de pobres, dijo. "No es la primera vez que me ha tocado lidiar con encuestas fabricadas por el gobierno. Cuando gané las elecciones para gobernador, fueron los mismos voceros y las mismas encuestadoras que dijeron que no ganaríamos. Igual pasó en las elecciones parlamentarias, donde estos encuestadores decían que nosotros íbamos a tener 20 diputados, y tuvimos 67”.

Mi opinión: No hay dudas de que esta elección será de David contra Goliat, y que hay enorme desequilibrio en las reglas de juego. Pero Capriles está en lo correcto -y así lo corrobora un reciente estudio preelectoral hecho por el Wilson Center y el instituto IDEA de Suecia- cuando dice que el mecanismo de recuento manual para controlar el conteo electrónico hará muy difícil un fraude electrónico mayúsculo. Además, recuerdo varias elecciones latinoamericanas -incluyendo el referéndum de 1989 que derrotó al dictador chileno Augusto Pinochet, y las elecciones de 1990 que derrotaron al nicaragüense Daniel Ortega- en las que gobernantes todopoderosos controlaban las instituciones, tenían todos los recursos económicos para comprar votos, todo el tiempo televisivo a su disposición, y sin embargo perdieron. Venezuela podría darnos una sorpresa parecida.