Hace exactamente 20 años, Arturo Frondizi pisaba suelo sanjuanino y recibía un homenaje de la Cámara de Diputados, distinciones por parte del municipio de Rivadavia y un regalo particular: un barrio de ese departamento llevaría el nombre de su esposa fallecida. Esa sería la última visita del expresidente de la Nación, quien falleció el 18 de abril de 1995. El radical fue presidente de la Nación entre 1958 y 1962, impulsó las teorías desarrollistas, fue un político intelectual, polémico y en su carrera se alió y distanció de Juan Domingo Perón.

El 28 de abril de 1993, Frondizi llegó a la provincia invitado por la Municipalidad de Rivadavia y la Universidad Católica de Cuyo, gracias a las gestiones que hizo el por entonces senador nacional, Alfredo Avelín, quien forjó una entrañable amistad con el expresidente. En su arribo, habló del plan económico que llevaba adelante la gestión de Carlos Menem y dijo que "tiene solidez para mantener la inflación en una expresión mínima, pero no tiene la solidez para el impulsar el crecimiento de las fuerzas productivas". Al día siguiente, la Cámara de Diputados lo homenajeó y dio una conferencia en la Católica sobre "Las bases para una política exterior independiente", en el que señaló, fiel a sus preceptos, que "no habrá destino para los jóvenes si no hay desarrollo". El 30 de abril, fue declarado huésped de honor por la Municipalidad de Rivadavia y visitó el Lote Hogar 19, al que los vecinos le pusieron el nombre de su mujer fallecida, Elena Faggionato de Frondizi. Meses después, el exmandatario le enviaría una carta a Avelín, en la que aseguraba que le había calado hondo el homenaje a su esposa.

El radical fue uno de los actores principales de historia política del siglo XX. Llegó a la presidencia en 1958, con el apoyo y los votos del justicialismo proscripto, tras un acuerdo con Perón. En su gestión, puso en marcha su teoría desarrollista. Planteaba que el país no podía retornar al modelo agroexportador sino que el camino se encontraba en el desarrollo de las industrias básicas: petróleo, siderurgia, maquinarias. Esto conduciría a abastecer a la industria liviana y liberaría recursos que antes se destinaban a importar. Sin embargo, por las presiones de los grupos económicos y los militares, que veían al programa como populista, debió dar un vuelco a su política económica, lo que lo distanció del peronismo. Tras un clima de inestabilidad, fue destituido por las Fuerzas Armadas en 1962.