Volvió una noche, se lo esperaba. Ese bien podría haber sido otro título de la crónica. Apareció San Martín en el partido marcado como bisagra por el plantel. Es cierto que enfrente estuvo Italiano, quien de darse un par de resultados puede perder la categoría esta fecha. Pero lo importante anoche en Concepción era el local. En el regreso de Quiroz como técnico del Verdinegro al Pueblo Viejo, el equipo mostró una actitud intimidante. Por momentos jugó más que bien y lo trascendental pasó por las consecuencias del 4-0 sobre el equipo del Huevo Toresani, en la goleada más abultada de la temporada que le permitió ser líder junto a Quilmes, al menos hasta hoy cuando juegue el "Cervecero’. Justo seis días después de sufrir la derrota más importante de la campaña. Un síntoma que el equipo está despierto. A saber: Penco marcó otra vez y en este caso por triplicado (primera vez en la temporada) para trepar a la cima de los goleadores junto a Juan Martín con nada menos que 15 gritos. La gente acompañó y ovacionó a Teté Quiroz en su regreso a Concepción para sentarse en el banco local (lo había hecho como DT de Unión e Independiente Rivadavia). También sirvió el juego para el primer tanto de Gallardo con esta camiseta y la vuelta de Tonelotto tras 45 días de ausencia. Un viernes Santo ideal. Para pensar que, parafraseando a Raúl Alfonsín, la casa está en orden.
El partido no fue tal. De un lado hubo un equipo con hambre de revancha por el 0-3 ante All Boys y enfrente un team pensando más en la próxima temporada que en esta. El derechazo de Penco a los 13′, tras gran pase de Gallardo, abrió el camino para el desahogo. Desde entonces hubo media hora de monotonía y con el segundo de SP9, esta vez de zurda, se acabó la historia.
Penco anotó el gol más rápido del año en la B Nacional a los 15 segundos del complemento con un derechazo y el resto estuvo de más. Sirvió para que la gente cantara y gritara que de la mano de Teté San Martín va a volver a Primera. Para que Cuevas se pierda un gol increíble. Para que Pocrnjic le saque un derechazo terrible a Rodas y mantenga su arco invicto por 14ta. vez en la temporada. Para que Quiroz haga jugar diez minutos a Tonelotto y la gente lo suba al pedestal de máximo ídolo del plantel. Para que Gallardo se anime y desde 20 metros le rompa las manos al arquero de Italiano y grite su primer tanto con San Martín, con la dedicatoria para su mujer Celeste que será madre dentro de tres meses. Sirvió para muchas cosas. Como seguramente soñó en la previa Quiroz y sus dirigidos.
En una semana se viene un choque trascendental ante Instituto, en Córdoba. Esa será otra historia, pero anoche quedó la sensación que el mejor San Martín está de regreso.
