Buenos Aires, 27 de septiembre.- En el encuentro, Francisco hizo una fuerte crítica al consumismo. "El mundo adquirió una dinámica competitiva, de no ligarse a nada ni a nadie, a no fiar ni fiarse, porque lo más importante de hoy parece que es ir detrás de la última tendencia, de la última actividad", aseguró.

"Lo importante de hoy parece que lo determina el consumo: consumir amistades, religiones. No importa el costo ni las consecuencias. Es un consumo que no genera vínculos y que va más allá de las relaciones humanas. Los vínculos son un mero trámite en la satisfacción de mis necesidades. Estamos corriendo detrás de un like y de aumentar el número de followers. Es una sociedad con miedo al compromiso. Es una búsqueda desenfrenada por sentirse reconocido", sostuvo el Pontífice que urgió a "desarrollar una alianza entre la Iglesia y la familia".

"Muchos retrasan el matrimonio en espera de unas condiciones materiales ideales. Mientras tanto, el mundo se consume sin sabor. Son las familias las que transforman el mundo y la historia", dijo.