La presidenta izquierdista de Brasil, Dilma Rousseff, quedó ayer primera en las elecciones presidenciales de Brasil, pero no logró suficientes votos para evitar ir a una segunda vuelta contra el rival pro mercados Aécio Neves, quien tuvo un sorpresivo repunte a última hora.
Con el 93,54% de los votos escrutados, el Tribunal Superior Electoral informó que Rousseff contaba con el 41,0% de los sufragios, mientras que Neves, candidato de la Social Democracia Brasileña (PSDB), uno de los partidos más tradicionales de Brasil, sumaba un 34,20. En tanto, Marina Silva, que durante semanas dominó en las encuestas y hasta puso en peligro la reelección de Dilma -antes de desinflarse abruptamente- quedó lejos con una cosecha de votos del 21,14%.
Tras la campaña más agitada en Brasil en décadas, el énfasis de Neves en un ‘cambio seguro‘ y sus buenas credenciales como gobernador del estado de Minas Gerais por dos períodos convencieron a un número suficiente de votantes de que él era la apuesta más segura para reemplazar a Rousseff.
Pese a que durante el Gobierno de Rousseff, del Partido de los Trabajadores, el país cayó en una prolongada desaceleración económica, la Presidenta sigue siendo muy popular entre los más pobres.
Como ninguno de los candidatos logró la mayoría de los votos válidos, Neves y Rousseff se enfrentarán en segunda vuelta el 26 de octubre.
En la contienda para el balotaje -que según sondeos debería ganar cómodamente Rousseff- se enfrentarán el énfasis de la mandataria en los robustos programas sociales y la intervención del Estado en la economía contra la visión de Neves de un mayor comercio y de un Estado más austero.
La caída final en las encuestas de Silva le otorgó a Neves una ventana para presentarse como una alternativa más segura. Su partido gobernó Brasil con Fernando Henrique Cardoso entre 1995 y 2002, período en el que se realizaron importantes reformas pro mercado que pusieron fin a décadas de elevada inflación y de inestabilidad financiera.
Ahora, Neves tendrá otras tres semanas de campaña para intentar convencer a los brasileños de que el PSDB puede recomponer la golpeada economía del país y recuperar las banderas sociales que el PT le arrebató en los últimos años.
El PSDB perdió el poder en las elecciones de 2002, las primeras ganadas por Lula, cuando postuló a la Presidencia a José Serra, que como ministro de Salud de Cardoso había revolucionado la asistencia sanitaria en el país, sobre todo con pioneros programas contra el sida que la ONU consideró un ‘modelo‘ para el mundo.
En estos comicios también se eligieron diputado, senadores y gobernadores.
En San Pablo fue reelecto el gobernador social demócrata Geraldo Alckmin. En Minas Gerais dio la nota el ex ministro Fernando Pimentel, al ganar la gobernación en primera vuelta y por primera vez para el Partido de los Trabajadores (PT). En cambio, la gobernación de Río de Janeiro se definirá en segunda vuelta entre dos opositores. (Reuters, Télam, EFE)
