La número uno el tenis femenino, la estadounidense Serena Williams, retuvo ayer la corona en el Abierto británico de Wimbledon, al vencer a la alemana Angelique Kerber por 7-5 y 6-3, en una hora y 21 minutos, e igualó a Steffi Graf con 22 Grand Slam en su foja individual. La jugadora de Palm Beach, estado de Florida, cortó la mala racha que arrastraba este año en los torneos grandes, pues había perdido las finales del Abierto de Australia -justamente contra Kerber- y también la de Roland Garros. Su revancha llegó en la Catedral del tenis, luego de dos semanas en las que apenas cedió un set (ante su compatriota Cristian McHale en tercera ronda) y evidenció un tenis contundente para ganar por séptima ocasión sobre el césped londinense. Serena, de 34 años, fue además seis veces campeona de Australia, otra media docena en el US Open y tres en Roland Garros. ‘Ha sido difícil no pensar en ello durante todo el año -admitió sobre la posibilidad de empatar a Graf-. Lo intenté en los torneos anteriores y en ambos caí, lo que hace que la victoria sea todavía más dulce, ya que el camino ha sido muy duro‘, relató Serena.