“Vengo de una familia de italianos y los fideos de los domingos eran un clásico. Si hasta cuando estuve de vacaciones en el Penal de Chimbas con mi hermano (detenidos por el Gobierno de Facto), mi mamá nos llevaba los tallarines”, dijo José Luis Gioja. Mientras que Alfonso Delgado no se quedó atrás y dijo: “cuando me nombraron obispo de Santo Tomé le llamé a mi mamá y le dije que iba a salir en los diarios y ella me preguntó ¿qué hiciste?”. Estas anécdotas las contaron durante una charla que dieron para la Diplomatura en Comunicación y Liderazgo, que dicta la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UCC. El encuentro fue ayer en la Casa España.

Como si fuera una charla de entrecasa, Gioja contó detalles de su vida que pocos conocen. “Soy maestro de la Escuela Normal Nacional Superior de Jáchal, no sirvo para leer o escribir discursos y estoy aprendiendo a hablar” dijo y contó que esto es por el “huequito” que le hicieron para la traqueotomía tras la caída del helicóptero. A pesar de mostrar nostalgia, también sacó muchas sonrisas. Sobre todo al recordar a su padre. “Cuando estábamos detenidos con César (su hermano) le llamaron a mi papá y le dijeron que iban a liberar a uno. Él pensó que era a mi hermano, porque siempre decía que yo era más revoltoso. Se fue con mi cuñada al Penal para esperar a César, y no se imaginan la cara de ella cuando me vio, porque salí yo. Después, cuando llegué a mi casa, mi mamá me empezó a retar porque creía que me había escapado”, dijo y contagió risas.

Por su parte, Delgado también sacó a la luz sus anécdotas y contó cómo llegó a ser el líder de la Iglesia en San Juan. “Los 14 años que llevo en esta provincia, son los mejores de mi vida”, dijo y aseguró que “nunca me gustó estar al frente, pero muchas me tocó llevar la batuta, porque le había prometido a Dios nunca decir no a sus trabajos. Por eso, cuando me nombraron por primera vez obispo, pensé: por qué no me quedé callado”, dijo entre risas. Luego contó que pasó por varias épocas duras, políticamente hablando, y que siempre siguió al servicio de la gente, que para él es lo que debe hacer un líder. ‘En 2001 fui a un acto en Jáchal. Estaba el Presidente de la Nación; el Gobernador, el intendente, el jefe de Gendarmería y yo. A los días el Presidente se fue en helicóptero, al Gobernador lo destituyeron, al intendente lo sacaron y al de jefe de Gendarmería también, y el único salame que quedó, fui yo‘, dijo y contó que después de eso vio resurgir a San Juan y se convirtió en una de las cosas más importantes de las que participó como líder.