Si bien el proceso de domesticación de medios de comunicación se inició en Venezuela con Hugo Chávez -cerró medios a rolete y abrió nuevos espacios noticiosos de propaganda gubernamental-, es a partir de los últimos meses con Nicolás Maduro en la presidencia, que el gobierno bolivariano desplegó su estrategia de hostigamiento y presión económica.

Una táctica más sutil que las medidas que llevaron al cierre directo de RCTV y centenares de otros medios, pero igualmente de contundentes. Los medios venezolanos que son desbaratados económicamente, no tienen la fortaleza para ser independientes y de ahí su triste final: vender al mejor postor, casi siempre testaferro o amigo del oficialismo.

La televisora de noticias Globovisión, la que más espacio ofrecía a la oposición, pasó por la misma crisis. Después de un profundo hostigamiento económico, uno de sus dueños mayoritarios, Guillermo Zuloaga, aceptó la opción de vender la empresa. Sus nuevos dueños, quienes habían prometido desde el arranque un espacio plural, diverso y equilibrado, hicieron todo lo contrario plegándose a una política de no indagar y menos criticar al gobierno chavista.

Debido a esa política de acercamiento al oficialismo, son varios los periodistas de ese medio que decidieron renunciar. La dimisión más resonante de todas fue la del periodista Leopoldo Castillo, quien conducía el programa "’Aló, Ciudadano”, desde hacía 12 años. Otros cinco periodistas renunciaron el martes de la semana pasada: Roberto Giusti, María Elena Lavaud, María Isabel Párraga, Román Lozinski y Gladys Rodríguez.

Estas seis renuncias son parte de 18 desde que en abril último Globovisión cambió de mando. Al despedirse de sus audiencias, los cinco periodistas enviaron un comunicado que sintetiza la nueva política editorial de Globovisión: "’Con pleno y absoluto conocimiento de causa, tenemos que alertar a la población venezolana: Globovisión es moral, ética y periodísticamente inviable”.

El chavismo, sus funcionarios y, en especial, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y André Izarra, quienes comandan la estrategia de la homogeneidad informativa que pedía Hugo Chávez, están ahora de parabienes. El sueño controlar a todos los medios y periodistas, sin importar qué tipo de tácticas se utiliza, es cada vez más realidad en este país.

Globovisión ha sido domesticada y toda Venezuela pierde.