El voraz incendio que desde el sábado consume Valparaíso ha puesto de manifiesto las carencias urbanísticas y la vulnerabilidad social de esta ciudad chilena, que recuerda con nostalgia un pasado señorial y próspero que la llevó a ser bautizada como ‘La Joya del Pacífico‘.

Su peculiar geografía urbana, con empinadas y angostas calles en cerros repletos de humildes viviendas, los fuertes vientos y la desidia de las autoridades han confluido en una especie de ‘tormenta perfecta‘ para esta tragedia.

Para el arquitecto y urbanista Iván Puduje, el gigantesco incendio que afectó a seis cerros de Valparaíso no fue sólo el resultado de una combinación trágica y fortuita de factores, sino el desenlace de la negligencia de las autoridades ante un problema conocido por todos.

‘Se podría haber minimizado las consecuencias. Hubo varias advertencias que se hicieron a raíz de incendios anteriores, se detectaron focos de riesgo, pero no se tomó ninguna de las recomendaciones‘, señaló Poduje a Efe.

Situada frente al océano Pacífico, la ciudad de Valparaíso tiene una pequeña parte plana frente a la costa y está rodeada de 42 cerros que con el paso de los años se han ido poblando, muchas veces de manera irregular y lejos del control de las autoridades.

Según Poduje, el incendio ha quemado los cerros situados en la parte más alta de la ciudad, donde habita gente de escasos recursos, lejos de las pintorescas casas de colores y los ascensores que cada año llaman la atención de miles de turistas de todo el mundo.

Para el experto, parte de la culpa es de la municipalidad, que en el plano urbanístico de la ciudad ha regularizado barrios que se encuentran en zonas de riesgo, dotándolos de luz, agua y algunos caminos.

En 2008, la fragilidad de la seguridad en los cerros de Valparaíso quedó en evidencia a raíz de un incendio que dejó cuatro muertos y destruyó un centenar de viviendas.

Un equipo de expertos recomendó erradicar las viviendas en las zonas más altas y peligrosas, limpiar la basura de las calles y quebradas y construir cortafuegos y caminos alternativos.

Poduje constató en un recorrido por la ciudad el año pasado que ninguna de las medidas anteriores se llevó a cabo, por lo que considera que las responsabilidades son compartidas entre la municipalidad y el Gobierno central.