Dos de los acusados por presuntas detenciones ilegales, torturas e incluso violaciones ocurridas en la provincia en la época previa al golpe militar de 1976, el exjefe de Policía de San Juan, Enrique Graci Susini, y el exdirector del Penal de Chimbas, Nicolás Manrique, recibieron ayer el beneficio de la prisión domiciliaria, según confirmaron fuentes judiciales.

Fue por decisión de una comisión médica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que determinó que el lugar de detención de los acusados no reúne las condiciones de asepsia necesarias para que continúen allí. Y como ambos imputados padecen enfermedades de cuidado, la comisión decidió que continúen la detención en sus domicilios. En el caso de Graci Susini, que tiene residencia en Buenos Aires, quedó detenido en la provincia, aunque no se informó dónde.

Ambos fueron procesados en septiembre por el juez federal Leopoldo Rago Gallo. A Graci Susini le imputaron responsabilidad en 2 hechos de privación de la libertad agravada en contra de Eusebio Héctor Tejada y por tormentos agravados a los que fueron sometidos una serie de víctimas. Se trata de Marcelo Raúl Nivoli, Jorge Antonio Capella, Isabel Emilia Mac Donald, Beatriz Paris, José Francisco Mut, Norman Alan Pictor Greiner, Diana Temis Kurban, Eusebio Héctor Tejada, Roque Adalberto Páez, Eugenio Ramón Ochoa, Alberto Esteban Conca y Jorge Luis Marambio. El tercer hecho que le imputan es por violación en perjuicio de Isabel Mac Donald, Beatriz Paris y Diana Kurban, que se habría producido durante su detención en dependencias policiales.

A Manrique le atribuyen responsabilidad por la presunta comisión de los delitos de asociación ilícita y tormentos agravados en perjuicio de Nivoli, Capella, Mac Donald y Paris y por la presunta responsabilidad en la violación de las dos últimas.

En el auto de procesamiento se mencionó que los hechos fueron parte de un plan antisubversivo dirigido desde la cúpula militar del gobierno de facto que les otorgaba a las fuerzas policiales y militares discrecionalidad para privar de libertad e incluso someter a torturas a quienes aparecían como vinculados a la actividad subversiva.