"A la música hay que sentirla, no pensarla. Hay que escuchar lo que viene del corazón y dejarlo fluir por nuestros hombros y brazos hasta que llegue a nuestros dedos y de ahí al instrumento, que es una extensión del cuerpo". De esta forma, ayer, el virtuoso pianista Andreas Klein compartió la regla Nro. 1 de su pasión con unos 20 chicos y chicas, todos avanzados de la cátedra de piano del Dpto. de Música de la UNSJ. La primera de las clases magistrales que organizó Mozarteum San Juan, fue en una de las aulas del Auditorio J. Victoria, previo a la presentación de Klein y Los Solistas de Salzburgo, anoche en la sala principal del complejo.

Muy didáctico, de buen humor y sin divismos; Klein compartió sus conocimientos en un día dedicado a la obra de Beethoven, traductora mediante, ya que fue todo en inglés.

"No hay que tener miedo a expresarse" porque "no se trata de hallar el éxito, sino de encontrar el lenguaje de Beethoven", le dijo a uno de los chicos, luego de escuchar su manera de interpretar y de observar su postura. Y, si bien brindó siempre indicaciones personales, también las dirigió al resto del grupo al que desafió a improvisar, de forma individual, dictándole una consigna determinada como crear una serie alegre o ejecutar música alegre, tortuosa o triste.

Que "no hay tocar demasiado alto para no quedarse sin piano", que "hay que respirar para hacer música", "no estar tenso" y que hay "escuchar cada nota y los silencios", que "el rostro transmite"; también "el pulso y los tiempos", "la ubicación de los dedos" y cuándo utilizar el pedal del piano para "dar color a la música"; fueron algunos de los truquitos del maestro. Meticuloso al extremo, se detuvo hasta en los mínimos detalles de cada uno de los asistentes. Incluso, en "el espíritu" y "el lenguaje corporal" de ellos.

Con "la misión de Mozarteum Argentino", de "apoyar la formación de los jóvenes estudiantes", como resaltó Eduardo Savastano, presidente de la filial local, que estuvo en el seminario; el músico ofreció una jornada completa, que fue desde las 10 hasta pasado el mediodía con la presencia de los profesores acompañando a sus discípulos y el presiente a nivel nacional e hijo de la fallecida fundadora de la entidad, Luis Alberto Erize y su esposa.

Acostumbrado a volcar su experiencia en este tipo de acontecimientos, señaló Klein a DIARIO DE CUYO, tras la disertación: "Prefiero esto, a enseñar regularmente, es divertido, porque los alumnos ya tienen sus profesores y en una situación como ésta pueden escuchar algo diferente o algo que vaya en línea con lo que ya saben. Pero estamos en una época en la que muchas veces el foco está en la habilidades técnicas y no tanto en hacer música".

"¿Cómo fue en San Juan? Fue divertido, escuché a diferentes alumnos, cada uno con una personalidad distinta y pude trabajar con cada uno", dijo el artista de origen alemán, cuya enseñanza es que "se debe transmitir el alma en cada pieza".