Cómo son los paisajes de los departamentos alejados, qué se puede hacer en el Gran San Juan y sus alrededores, que características tiene la Fiesta del Sol, cuáles son las cualidades de los vinos sanjuaninos y hasta qué se siente ser Reina. Todos esos datos brindaron Melisa Sánchez y Carolina Auger, respectivas Reina y la Virreina del Sol, mientras acompañaron a un grupo de turistas durante su recorrido por el Auditorio Juan Victoria. Así, se convirtieron en las mejores guías turísticas, tarea que volverán a realizar hoy como parte de las actividades de Semana Santa.

Sonrientes, portando sus coronas y luciendo vestidos lagos y ceñidos, ambas ingresaron al salón en el que estaban dispuestas las mesas y las copas para la degustación y el maridaje. Ellas tomaron el micrófono y dieron la bienvenida al grupo de turistas entre los que había gente de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y San Juan.

Después, se ubicaron en distintas mesas. Ni bien el Syrah salió de las botellas y el sumiller empezó a dirigir la degustación, las Reinas tomaron su copa y comenzaron a mover el contenido en círculos, demostrando su habilidad en cuento a la cata. Ambas, fueron seguidas por los visitantes que estaban junto a ellas.

Al llegar el pan árabe relleno con trucha y salteado de vegetales, acompañaron al resto de los comensales. Y luego se animaron a recorrer las mesas.

Algunos turistas les preguntaban a las chicas cómo era la Fiesta Nacional del Sol y otros esperaban la oportunidad para acercarse a ellas y sacarse fotos, ya que habían visto la elección por televisión, desde sus provincias. En ambos casos, las soberanas aprovechaban para invitar a todos a participar en el festejo durante la próxima edición.

Tras casi una hora de degustación y recorrida de mesas, las chicas hablaron tanto que quedaron con la boca seca. Por eso Melisa, que se había distraído conversando mientras el mozo llenaba las copas por segunda vez, tuvo que pedir que les sirvieran el vino blanco Torrontés, para enfriar su boca y poder seguir charlando con la gente. Eso, antes de acompañar a los turistas a escuchar el sonido del famoso órgano del lugar.