Ayer declararon 2 acusados de cometer, junto a los exintendentes ulluneros Jorge Agapito Gil y Alfredo Ortíz, una serie de fraudes contra el municipio, allá por 1997. Se trata de Mario Serrano, quien era el encargado del camping municipal, y la tesorera María Esther Reinoso. En el proceso está en juego si todos los imputados se quedaron con 3.690 pesos que estaban destinados a la realización de trabajos en el departamento, que nunca se habrían ejecutado. El primero manifestó que la limpieza de una cámara séptica sí se llevó a cabo, mientras que la mujer señaló que uno de los cheques de pago fue librado a su nombre por pedido de Gil. Reinoso también explicó que lo cobró y que lo entregó al encargado de compras, indicaron fuentes judiciales.
