Integra la Sala IV de la Cámara de Casación Penal de la Justicia Federal, se opuso fuertemente a la reforma judicial que impulsó la Rosada en 2013 y le tocó intervenir, entre otras, en la causa por dádivas contra el exfuncionario K Ricardo Jaime. Gustavo Hornos, que pasó por San Juan para disertar en el Congreso de Derecho Penal que organizó la UCC, se mostró de acuerdo con la propuesta de Cristina de darles a los fiscales la facultad de investigar y opinó que debería ser así en todas las provincias. Por otra parte, aseguró que los jueces tienen que ser autocríticos y habló de la necesidad de acelerar las causas.
– Qué opina de la reforma del Código de Procedimiento Penal que propone Cristina?
– La tendencia jurisprudencia y constitucional es el sistema acusatorio, que la investigación la hagan los fiscales. Ese punto es sustancial y estamos de acuerdo. Para eso es necesario una gran organización del Ministerio Público en cuanto a presupuesto y capacitación de personal. Va a ser complejo.
– ¿Y qué pasa cuando el fiscal no acusa?, ¿esa resolución se podrá recurrir?
– Eso es lo que yo llamo un nudo sin resolver del proyecto. En un sistema republicano no puede haber un solo funcionario que decida del todo, sin consulta o sin recurso. Lo mejor es hacer una consulta jerárquica dentro del Ministerio Público a un fiscal de segunda instancia
– Los que intervienen en causas por robo, hurto, homicidios, son los tribunales provinciales. Para que la investigación fiscal tenga efecto sobre la inseguridad, ¿la provincias deberían adherir?
– Sí. Yo creo en la política criminal y creo que el Ministerio Público es una herramienta de creación y aplicación de políticas criminales. Se puede coordinar entre la Justicia Federal y las provincias. Por ejemplo, si en un lugar del país hay graves cuestiones de narcotráfico, se deben organizar equipos de fiscales. Hay que buscar la armonía y la integración de las fuerzas, porque sectorizar va en favor del crimen organizado.
– A su tribunal le tocó resolver en causas contra exfuncionarios. ¿Ha sentido presiones del sector político?
– No, no. No soy una persona que tenga mucho conocimiento en el ámbito de la política o una relación de confianza. Tampoco que permita o qué dé lugar a las presiones. Además, estoy acostumbrado.
– ¿Acostumbrado a las presiones?
– No, no. A manejar causas que salen en los diarios, con repercusión, que son muy delicadas.
– ¿Molestan las críticas del oficialismo a los jueces?
– En algún punto podemos también hacernos cargo de la crítica, tenemos que ser autocríticos. La Justicia demanda estar a la altura de las circunstancias, la sociedad está muy interesada en la Justicia. Discute, quiere garantías y analiza el contenido de las sentencias.
– Hablando de autocríticas, hay delincuentes que roban y a las pocas horas son dejados en libertad. ¿Es un déficit de los jueces o un problema legislativo?
– Es un poco de ambos. Hoy en día no hay delitos que no sean excarcelables desde lo teórico. Hay que analizar una serie de pautas en el caso concreto. Puede ser que alguna libertad se presente socialmente como un caso de impunidad, aunque quizás no lo sea porque está la presunción de inocencia y debe haber un fallo posterior…
– ¿Es solución endurecer la prisión preventiva?
– La mejor manera es que los casos no queden impunes, que la pena sea adecuada. Tampoco hay que dejarse llevar. La gente tiene un reclamo de seguridad muy importante y tiene razón en tenerlo. Hay que actuar haciendo política criminal con las herramientas que da la Constitución.
– ¿Cuál es el equilibrio?
– Si pudiéramos hacer juicios rápidos para casos que no sean complejos y poner penas adecuadas, sería la mejor respuesta a la sociedad.
– Está de acuerdo entonces con acortar los plazos de resolución de las causas y sancionar a jueces y fiscales que no cumplan…
– Sí, sí. El tema del tiempo está muy ligado a la administración de Justicia y al reclamo social. Un procedimiento puramente oral facilitaría que los tribunales superiores resuelvan los recursos más rápido.
– Usted hace controles en cárceles de todo el país, ¿cómo está el sistema penitenciario?
– Es deficitario. Encontramos irregularidades inaceptables.
– ¿Como cuáles?
– En la Unidad de Mujeres de Ezeiza, en un pasillo donde había calabozos destinados a lo que se llamaba aislamiento, pedí que se abriera uno, el responsable me dijo que no había nadie y le repetí que lo abra. Encontramos una mujer con golpes recientes, tenía una condena de 3 años por un delito menor y no había razón para que estuviera ahí. Le dijimos al responsable que íbamos a hacer la denuncia y los presos se levantaron y empezaron a hacer ruido.
– ¿Cree que hay complicidad del personal penitenciario en las fugas de presos, como Olivera y De Marchi?
– No hay que descartar complicidad y se debe investigar. El día del escape de presos en Ezeiza, estaba todo fuera de acción.
