La angustiosa búsqueda por Alán Flores culminó ayer a 35 kilómetros de donde había desaparecido cuando se bañaba en el canal Benavídez. A primera luz del día, y en momentos en que los bomberos reanudaban los rastrillajes en Capital, un obrero rural encontró su cadáver atascado en la compuerta de un canal en las afueras de 9 de Julio.

A eso de las 6.30 de la mañana, Walter González (51) empezaba con su tarea de limpiar las compuertas de ese canal situado en las calles 11 y Costa Canal, en el distrito La Majadita. Fue ahí que quedó paralizado al ver que en el agua y entre la basura asomaba parte de la cabeza de una persona. Minutos después llegaron los policías de la Seccional 11ra a cargo del subcomisario Hugo Espinoza, que no tardaron mucho en darse cuenta que se trataba de Alán Agustín Flores, el niño de 13 años que desapareció el día anterior en el caudaloso canal Benavídez.

Fue el desenlace trágico de la travesura de este chico que salió el lunes en la siesta de su casa en el Bº Costa Canal II y se fue a bañar junto a dos amigos a ese peligroso cauce, en cercanías del Tiro Federal y callejón Las Flores, en Capital. Roberto Corica, el padrastro, dijo esa tarde a DIARIO DE CUYO que “Alán sabía nadar y de hace tiempo que se bañaba en el canal”. Sin embargo, el cauce le jugó una mala pasada al chico: aparentemente el menor se lanzó al agua y golpeó su frente en el fondo o contra una pared y perdió el conocimiento, por lo que fue arrastrado por la correntada. La autopsia confirmó que se ahogó y que tenía un corte y un raspón en la frente producido antes de morir.

Los policías del Departamento Bomberos rastrillaron el canal Benavídez y sus cauces derivadores hasta la noche del lunes, mientras tanto pidieron el corte del agua. Ayer al amanecer, cuando el comisario Marcelo Heredia y su personal empezaban a revisar las compuertas, la noticia del hallazgo vino desde 9 de Julio.