El hallazgo de las dos cajas negras del avión que cubría la línea entre Río de Janeiro y París y que se estrelló en el Atlántico el 1 de junio de 2009 abre la puerta a la resolución de uno de los accidentes aéreos más misteriosos, indicaron ayer los responsables de la investigación.

El submarino robotizado Remora 6000 recuperó en la madrugada de ayer la segunda caja negra del Airbus de Air France siniestrado, la que graba las conversaciones y ruidos que se producen en la cabina, una información preciosa que se completará con los datos de la otra caja, encontrada el pasado domingo y que contiene diversos parámetros del vuelo.

Para el director del la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), Jean-Paul Troadec, encargado de las pesquisas, este hallazgo es "un gran paso para la comprensión del accidente", aunque matizó que hay que esperar a conocer si se han conservado bien sus datos.