“Salió todo muy lindo. Ha sido un placer estar en San Juan”. Con estas dos oraciones, el “mimado” de los 20 mil fanáticos sanjuaninos anoche en el Bicentenario resumió el paso de la Selección argentina por nuestra provincia, siendo la cuarta ocasión de la Mayor en estas tierras. Es que el sábado dejó un saldo más que positivo para Gerardo Martino y sus muchachos. En la despedida de nuestro país previo a la Copa América de Chile, hubo goles (5-0 ante seguramente la peor selección del torneo continental, Bolivia), adoración de los hinchas para los players y ninguna complicación con alguna lesión grave e inoportuna. A eso, hay que sumarle que el “as” de la Albiceleste, Lionel Messi, llegará a la Copa con el mejor ánimo luego de sumar una nueva Champions League con Barcelona. Muchas buenas como para dar rienda suelta a la ilusión.

Aunque la venta previa de entradas había ido mermando con el paso de los días, el Bicentenario tuvo un marco acorde a la presentación del combinado nacional. Las cabeceras (con un precio accesibles de 100 pesos) se vieron colmadas y la platea Este también lució completa. En la Oeste estuvieron los mayores claros, siendo el lugar de los tickets más caros: 550 y 750 pesos.

El hit de la noche fue el “Fideo, Fideo” para el anoche capitán de Argentina. La calidad del volante de Manchester United se demostró en cada toque, más allá de los dos goles que marcó. Su humildad, demostrada en el reencuentro con Rosita, la señora que lo hospedó hace 15 años en San Juan durante el Mundialito de Trinidad y que reflejó DIARIO DE CUYO en su edición de ayer, lo pusieron al tope del aplausómetro. Sergio Agüero, otro que tuvo varios gestos amables con el público como saludar cuando arribó al hotel (casi ninguno de sus compañeros lo hizo en la noche del viernes), lo dejaron en el segundo escalón del podio que cerró otro centrodelantero, Pipita Higuaín.

Claro que los hinchas también calentaron la noche pocitana, que tuvo 15º de temperatura, con el clásico “el que no salta es un inglés”, que hizo mover a todos.

Las diferencias entre ambas selecciones generó que el calor popular fuera en declive. Así, con el quinto gol nacional (recién a los 9’ del complemento) provocó el “desinfle” de hinchas y los propios jugadores que sólo se dedicaron a esperar el final. Incluso, no se notó la salida de Di María por una pequeña molestia quedando la Argentina con 10 debido a que ya no contaba con más suplentes.

Desde el próximo sábado, ya con Messi, Mascherano, Tévez y Pereyra, Argentina encarará la Copa. Su arranque no será para nada sencillo pues el 13 se topará en La Serena frente a la Paraguay de Ramón Díaz. Será el momento para la mayoría de este plantel de comenzar a cicatrizar la herida aún bien fresca llamada Mundial. Es el momento de volver a ser los mejores en algún torneos en mayores, luego de 22 años de abstinencia. Es que desde “Ecuador 1993” no hubo coronación Albiceleste. Con un Brasil rearmándose, Colombia en crecimiento y Uruguay de recambio, Argentina llega como el máximo candidato. No es un peso extra, es simplemente la realidad.