Cuando el General Manuel Belgrano se encontraba en la provincia de Jujuy, como General en Jefe del Ejército del Norte, se produjo una gran avanzada realista, que amenazaba destruir totalmente lo poco que se había ganado a fuerza de sacrificio y coraje.
Por lo que la orden de Belgrano fue terminante al pedirle al pueblo de Jujuy que no quedara nada que fuese de provecho al adversario. Así el Éxodo jujeño se llevó a cabo el 23 de agosto de 1812 en la retirada hacia Tucumán. En el Éxodo los pobladores de Jujuy, también de Salta y Tarija abandonaron sus hogares, sus bienes, todas sus propiedades. La tarea que debió realizar Belgrano fue sin duda agotadora, pues tuvo que reorganizar los cuadros, disciplinar los soldados, abastecer el ejército, dar ánimo a la población, crear un puesto para conformar un ejército disciplinado y apto para luchar contra los españoles.
Y una vez organizado lanzó su proclama por medio de un bando a los pueblos del Norte: "Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, os he hablado con verdad… Llegó pues la época que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres …” .
Jujuy responde heroicamente al llamado patriótico, y como en los viejos éxodos de la historia, todo un pueblo marchó con sus soldados, y la gente debió llevarse todo lo que podía ser transportado en carretas, mulas, y en caballos. Y los ciudadanos siguieron al Gral. Belgrano cargando muebles, enseres, y arreando el ganado en tropel. Cuando el ejército español llegó a las inmediaciones encontró desolación y desierto, las llamas habían devorado las cosechas. Fue tan completo el Éxodo que el testimonio español nos da una idea más completa de los sucedido, en la historia de Torrente escrita después de la guerra, con la tradición oral de los jefes realistas que nos brinda una referencia a Goyeneche: "Hallándose a esta sazón con un brillante ejército, orgulloso por sus anteriores victorias, y muy superior en número y disciplina a las pocas y desalentadas tropas de Buenos Aires, que ocupaban las ciudades de Jujuy y Salta, de las que se habían retirado después de los ataques de Suipacha y Nazareno, con orden de su comandante Belgrano, para que todos los habitantes evacuasen aquel territorio llevándose los archivos y aún los armamentos y muchos vasos sagrados de las iglesias, dispuso que el Mayor General Don Pío Tristán avanzase con tres mil quinientos hombres en persecución de aquellos prófugos”.
El Éxodo llegó hasta Tucumán ya que el 3 de septiembre se libró el combate de Las Piedras, a orillas del río del mismo nombre, y contó con la victoria de los patriotas. Esto permitió retomar Salta poco más tarde y recuperar el control de esa región del altiplano andino.
La noticia pronto se difundió y por medio de oficio el General Belgrano al gobierno de Salta le confirma "que habiéndose retirado cautelosamente el ejército nuestro desde Jujuy y Salta, con el fin que el de Goyeneche bajase de los cerros a tierra firme para poderle dar la batalla: se ha logrado tener con dicho ejército y el vuestro, el 3 del corriente un choque que en Las Piedras fueron derrotados completamente los enemigos, disparando dispersos, y vergonzosamente, habiendo quedado en el campo de batalla más de sesenta muertos, muchos heridos, cuarenta y más prisioneros, y ciento cincuenta y tantos fusiles. Todo lo cual pongo en noticias uniendo estos júbilos de la Patria, a su acreditado patriotismo, se celebren estos triunfos del modo que le dicte su prudencia, haciendo por su parte notoria estas noticias a los demás pueblos con vecinos. Y sirvan de espuela (aviso, estímulo incitativo) a la llama del patriotismo”.
El Éxodo jujeño fue una gesta heroica para la Independencia de la Argentina. Esta valorable acción tiene que ser reconocida por todos los argentinos, ya que marcó el inicio de una historia de soberanía para el pueblo. Por ello está prevista una "caminata de las quenas” como actividad intercultural, histórica y educativa, que se realizará en San Salvador de Jujuy, porque este hecho histórico conducido por Manuel Belgrano fue también el sacrificio más grande que un pueblo puede hacer por su Patria, que no dudó en abandonar su tierra, a sabiendas del riesgo de perder todo, con el fin de defender nuestra libertad.
