Dos noches a cielo abierto y en medio de los penetrantes y fríos vientos de la montaña. Dos noches en un zanjón, con la cara lastimada y con su cuerpo maltrecho por los golpes que sufrió en la caída. Y con la única ayuda que le daba su nieto, un jovencito de 17 años, que lo acompañó y cuidó durante esas horas desde que ocurrió el desafortunado accidente, a 4.000 metros de altura, en medio de un cerro calingastino muy conocido de la provincia: El Tontal.

Así fue como un experimentado baquiano de 65 años estuvo atrapado en el corazón de la montaña desde el martes en la siesta cuando cabalgaba de regreso a su casa en Tamberías, junto al jovencito. A pesar de su corta edad, el muchacho tomó coraje y luego de cuidarlo una noche, el miércoles regresó a caballo hasta la casa del pariente que habían ido a ver a Pachaco a pedir auxilio. Ayer en la mañana, la ayuda llegó y lograron rescatar en helicóptero al golpeado baquiano, que anoche se recuperaba en una sala del hospital Rawson de las heridas y la deshidratación que sufrió en el accidente, dijeron en la policía.

Todo sucedió cuando Hugo Antonio Gamboa (65 años, chileno), un conocido baqueano y vecino de la localidad de Tamberías -Calingasta-, regresaba a través de una huella entre los cerros a su casa tras visitar a su cuñado, Pedro Mojica, en el puesto que tiene ese pariente en Pachaco, precisó ayer Gustavo Cortez, yerno del accidentado.

El martes de la semana pasada, Gamboa partió junto al mayor de sus 13 nietos, Hugo (17), en dos caballos y una mula cargada con agua y alimentos. Atravesaron los cerros y se quedaron hasta el martes de esta semana, cuando emprendieron la travesía de regreso, comentó Cortez.

Pero el viaje se truncó a 4.000 metros de altura, en una zona conocida en El ontal como La Alumbrera. En ese tramo, el caballo de Gamboa resbaló en una pendiente escarpada y rodó unos 35 metros hacia abajo, con jinete y todo. El adolescente iba detrás con los otros animales, según le contó el muchacho a Cortez. Eran las 14 del martes.

Al final de la rodada, el caballo se repuso pero Gamboa terminó dentro de una grieta y ya no pudo levantarse. Cuando llegó su nieto, le prestó auxilio y pasó la noche con él, incluso cavó un pozo alrededor del hombre y lo tapó con frazadas para cubrirlo del frío. Le daba agua y recién el miércoles en la mañana cabalgó unos 37 km. para pedir ayuda hasta la casa de Mojica. Dos horas después, llegaron al lugar pero no pudieron hacer mucho y pidieron ayuda a la policía, afirmó Cortez.

A las 8 de ayer, un helicóptero de la Dirección de Aeronáutica (dependiente de la Secretaría de Gobierno) llevó a un médico y lo depositó cerca del accidente, "porque era imposible aterrizar en esa zona", dijo Aníbal Touris, el piloto.

Sin embargo, tras unas horas, lo rescataron. En el hospital dijeron que Gamboa estaba deshidratado y que sufrió varias lesiones importantes en el rostro, pero estaba fuera de peligro. "Fue un milagro", afirmó Gustavo Cortez.