¿Quién dijo que chilenos y argentinos no pueden vivir una previa de una final en paz? Ayer, un grupo de simpatizantes de ambas nacionalidades se juntaron a palpitar el encuentro que hoy disputarán Chile y Argentina y que definirá al campeón de la Copa América “Centenario”. Citados por DIARIO DE CUYO, los entrevistados finalizaron la entrevista abrazados y brindando con pisco, la bebida tradicional de Chile, demostrando que la rivalidad que genera el fútbol, sólo se vive en los 90 minutos que dura el encuentro y no trasciende a otros ámbitos. La cita se desarrolló en la sede que el Consulado de Chile tiene en San Juan. Allí estaban reunidos los chilenos residentes en la provincia. Enrique Valdebenito, encargado de la Casa de Chile, fue el anfitrión. Junto a él estaban sus compatriotas: Teresa Sánchez, Rosa Carreño y la “tercera generación”: Nathalie y Camila Mora. Después, llegaron Virginia Brito y su hija Acarelly Espinoza. Pero para hacerle el aguante a la Albiceleste llegaron en patota Lucas Palacio, Franco Cavalli, Lucas Montenegro, Julieta Aballay y Pablo Canónico con los pequeños Joaquín y Lourdes Genobart.

El duelo de hinchadas comenzó cuando Valdebenito los recibió: “¿Tan pocos vinieron? Normal”, chicaneó entre risas. Y los argentinos contestaron ahí no más. “No importa, acá seremos pocos pero mañana les ganamos”, contestó Franco. Todo hacía aventurar que la previa sería “caliente”, sobre todo cuando arrancó la sesión de fotos. Comenzaron siendo más bulliciosos los chilenos con el clásico “Chi-chi-chi Le-le-le”, pero los argentinos no quisieron ser menos y aturdieron con el “Vamos, vamos, Argentinaaa”. Las chicanas y los chistes siguieron cuando el fotógrafo les pidió que hicieran intercambio de banderas. “Agarrala vos”, le dijo Franco a Lucas. “No, vos hacete cargo”, le contestó. Los chilenos sonrieron, entendiendo que todo se trataba de folklore.

Valdebenito contó que se juntarán a ver el encuentro junto con argentinos. “Tratamos siempre de mantener firme la hermandad. Esto no es más que un partido de fútbol”, contó el director de la Casa. Teresa contó que a pesar de vivir hace 31 años en San Juan, no olvida sus raíces. En cambio a los más jóvenes les resulta difícil luchar contra la rivalidad. “En el Colegio mis compañeros siempre están cargándome por ser de Chile. Yo me siento sanjuanina porque nací acá, gane quien gane, estaré feliz igual”, contó Camila de 15 años. Luis Bolado en tanto, contó que verá el partido con amigos sanjuaninos. “Nos insultamos, nos reimos, pero nunca pasamos los limites. Llevo apostados no sé cuántos asados, piscos y ron”.

Todos juntos, terminaron brindando con el potente pisco mezclado con ají artesanal que además sirvió como un alivio en la fría y lluviosa tarde. La previa terminó en paz y con una armoniosa hermandad futbolera.