Ezequiel Lavezzi ingresó en el segundo tiempo cuando Argentina ya estaba abajo en el marcador y al minuto estampó el empate. Terminó siendo el que salvó que la angustia sea peor para la selección y su actuación fue positiva más allá del tempranero gol.
Lavezzi fue quien se ganó un puesto de titular cuando la Selección argentina comenzó su actuación en la reciente Copa Argentina, pero no la pudo sostener por flojos desempeños.
Martín Demichelis ayer ni pudo contener las lágrimas, al ser responsable del gol boliviano. El mismo Demichelis que hoy es el pico en la resistencia popular es convocado por distintos seleccionadores desde 2005.
Ellos dos son el ejemplo de lo que pasa todavía en la selección. Ambos fueron un día uno y rápidamente el otro. Y lejos de ser los únicos casos, en realidad son la muestra de este presente.
Esa constante dualidad es el reflejo del mal que aqueja a los últimos técnicos. Ninguno encuentra “el equipo”. Y se van sucediendo los indeseables registros. Sabella ya tiene 2 en 3 partidos. Por primera vez se perdió con Venezuela. Por primera vez no se le gana a Bolivia de local.
Sabella había desmentido que fuera a utilizar otro equipo el martes en Colombia, para afrontar con más energías el desgastante calor. Pero ahora, ¿seguirá pensando lo mismo?
