Rumania es un estado de Europa centro oriental situado en la región Danubiana cárpata. Anterior a la era cristiana estuvo habitada por sármatas, escitas y dacios. Estos últimos lograron la unificación bajo el reinado de Decébola. El emperador Trajano de la dinastía Antonina, en campaña iniciada en el 106 logró la conquista, siendo la última adquisición romana en las riveras del Danubio. Decébola fue vencido por Trajano que fue el primer provincial en ser investido como emperador de Roma. Trajano llevó a Roma el tesoro escondido y acumulado por el rey de los Dacios, consistente en 165 toneladas de oro y el doble de plata.
Las victorias de Trajano quedaron inmortalizada en la llamada columna Trajana en Roma. Los relieves hacen revivir aquellos acontecimientos. La Dacia fue convertida en provincia romana, por el norte y oeste se construyó un limes fortificado para protegerla de posibles invasiones. La Dacia fue una de las regiones que más rápido se romanizó. Luego de numerosas guerras fue perdiendo parte de su territorio cedido a la Unión Soviética, Bulgaria y Hungría. La elección de Alejandro Cuza (1859-1816) como primer príncipe significó el nacimiento de la Rumania moderna. En 1940 la monarquía constitucional se transformó en República Popular y desde 1965 ejerció el poder despótico Nicolae Ceausescu, depuesto el 22 de diciembre de 1989.
El gobierno despótico quiso hacer el trasvasamiento del mensaje original, propio del contexto cultural romano. Hacer un corte cultural, olvidando los grandes fastos y falsificando la historia. Pero Rumania ha tenido un elite cultural que ha luchado por la verdad. Tal el caso del historiador, ensayista Vintila Horia nacionalizado español y representante de la intelectualidad hispana. Fue colaborador de diarios como el Mercurio de Chile y La Prensa de Argentina. Es importante el Estudio de la Cuarta Egloga donde trata de demostrar que Virgilio es el profeta de la venida de Cristo, publicado en el bimilenario de la muerte de Virgilio. Horia tenia una visión cristiana de la Historia. Sufrió el destierro la mayor parte de su vida, pero dejó páginas palpitantes de ciertos testimonios, como un llamado al mundo en un artículo publicado por el diario La Prensa de Buenos Aires, el 18 de diciembre de 1987, titulado "Apocalípsis en Rumania” donde describe cómo se pretendió instalar un régimen ateo en Rumania.
Los rumanos terminaron con el régimen oprobioso del momento, luchó por su historia y por una verdadera identidad rescatando su historia heroica. Dijeron "basta” cuando sus libertades, y su propia identidad trataron de ser cambiadas.
