"No tengo una comida preferida, como de todo", contó Jorge Pí, cuando en un ping pong de preguntas y respuestas se lo consultó sobre el manjar que más lo seduce.

Hincha de River, "aunque no fanático", Jorgito explicó que es muy casero y que le gusta ver películas románticas o comedias. "Y de vez en cuando me prendo con algunas novelas", amplió con una sonrisa.

Según su esposa, Carla, Jorge es como uno lo ve, "muy tranquilo". "Agua de tanque, se dice, ¿no?", aclaró.

"Es verdad, pocas cosas me sacan. Las injusticias, las falsedades. Yo siempre fui muy sereno. Ahora, soy campeón argentino y sé que es nada más que un resultado deportivo. Este título no me hace más ni menos que nadie. Sólo tengo palabras de agradecimiento para quienes me saludaron y me felicitaron. Fueron tantos que a algunos los conocí y a otros no. En realidad no caía, estaba en las nubes, fue un momento muy especial", se sinceró.

"No somos de salir mucho, sí vamos a las casas de los amigos a cenar o nos reunimos en casa. Me gusta hacer de comer, creo que las pizzas y el matambre a la pizza es lo que mejor me sale y sino preguntelé al Grillo (Ariel Mengual) que él las probó", se jactó.

Jorge, que cumplirá 26 años el próximo 10 de octubre, se ilusiona con correr un Mundial. "¡Qué lindo sería! ¿A quién me le pegaría a rueda para verlo trabajar? A todos un ratito. Hasta que el cuerpo aguante iría un ratito detrás de Armstrong, otro detrás de Contador o de otro a los que uno ve por televisión. Sería un sueño poder participar al lado de tantos grandes", dijo con un fulgurante brillo en sus ojos.

En los casi once años de su idilio con el ciclismo, Jorge Pí conoció a muchos ciclistas y en un ambiente competitivo, dijo que se llevaba bien con todos, o casi todos, pero que si tenía que elegir un amigo ese era Oscar Villalobo. "Aparte de ser mi ídolo, es una gran persona, siempre me aconsejó y me ayudo para que creciera. Aprendí mucho y aprendo todos los días mirándolo andar en la bici y escuchando sus sugerencias", contó.

"Si me dan a elegir prefiero andar de remera, jean y zapatillas, que de camisa. Me defino como un muchacho normal, al que le gusta el cuarteto y las cosas simples de la vida, como compartir un asado con mis padres y suegros. Con toda mi familia, que es la que siempre estuvo a mi lado, en las buenas y en las malas", afirmó quien para todos seguirá siendo siempre Jorgito. El que le pelea a la vida con una sonrisa dibujada en la cara y la humildad como bandera.