Leo Ruggieri/22 años­ / Artista por decisión propia­ 
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Lo primero que salta a la vista es que Leo es un fanático del fútbol, sobre todo de Boca Juniors, su club favorito. Ni hablar de su predilección por las chicas lindas y los videos musicales. Es muy activo y elegante. Se nota la influencia de su mamá Ana Caparróz y su papá Francesco Ruggieri. Ellos fueron los encargados de que Leo luzca hermoso, con ropa impecable y en total armonía, y que su incorporación a la sociedad haya sido un ejemplo, a pesar de que "hace 21 años no existían las posibilidades que tienen ahora", indica Ana.­ 
Leo hizo jardín de infantes en Gusanito Eni, pero llegado el momento de ir a primer grado probaron con una escuela estatal sin mucho éxito. "Las maestras en ese momento no estaban preparadas ni había maestras acompañantes, ni demasiada profesionalización con chicos down. Así es que decidimos mandarlo a Aleluya, iba a las dos escuelas a la par y el sólo decidió que quería quedarse en Aleluya. Ahora, por su edad, va al Centro Vida Nueva de la misma institución. Gracias a eso hizo una pasantía en el Hotel América con la ayuda de un guía, también realizó tareas en el vivero de Santa Lucía, pero no le gustaba ensuciarse con tierra. El prefiere las actividades artísticas fundamentalmente. Se puede pasar horas en la compu mirando videos y escuchando canciones de Teen Angels", cuenta Ana.­ 
Leo es afable y muy simpático, sin problema toma la guitarra para demostrar sus habilidades, del mismo modo que no tiene inhibiciones para subir al escenario a bailar árabe como lo hace desde hace casi cinco años en la Academia Fatme con Silvina Fredes. Desde entonces está invitado a participar cada año al Encuentro Internacional de Danzas Árabes en Buenos Aires. ­ 
Como si eso fuera poco aprende guitarra con Yamila Sánchez en Arte y Guitarra. Esto no sólo le ha permitido despuntar el vicio por la guitarra sino también mejorar su vocalización. Como si eso fuera poco va a un gimnasio a fortalecer sus músculos.­ 
Francesco, quien lo acompaña a todas partes, es uno de los que sostiene sus gustos por el arte, tanto que la última adquisición ha sido un teclado que ya comenzó a sonar en las manos de Leo. Sin lugar a dudas que es un ejemplo más con el que se refuerza la frase "el amor todo lo puede". ­ 

Florencia Sánchez/21 años ­ / Una bailarina muy sensual­ 
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Flor es lo que se puede denominar en la sociedad "una señorita". De rasgos muy lindos, con un cuerpo muy esbelto gracias a su conducta alimentaria y deportiva; de modales delicados, un pelo lacio que llega a la cintura, hacen de ella una hermosa jovencita. Siempre acompañada de su mamá Silvia, quien dedicó su vida a sus dos hijas, pero especialmente a Flor por sus necesidades, asiste a patinaje artístico al Club Fantasías desde los 8 años, y aunque dejó a los 14 volvió a retomar el año pasado.­ 
Es callada pero no dejar de contar que cuida su cuerpo cuando hace falta con una dieta sin gaseosas y pan porque no le gusta ser gorda.­ 
Silvia cuenta que desde los 3 y hasta los 6 años asistió al jardín Tutú Marambá, pero luego no fue posible que asistiera a una escuela común. "Los tiempos han cambiado mucho y la inclusión hace quince años era prácticamente imposible. Y no sólo eso, por la calle la gente se daba vuelta a mirar porque llamaba la atención, actualmente ya no es así. Los chicos participan de todo, están en todas partes gracias a que también los padres se han animado a mostrarlos y han entendido que tiene derechos como cualquier persona", indica Silvia.­ 
Cursó todos sus estudios en Aleluya, el año pasado realizó un curso de cocina en el Instituto San Nicolás de Bari y su sueño es ingresar al sistema laboral. Se le ilumina el rostro cuando dice "me gustaría mucho trabajar". Ella sabe que hay muchas empresas o el mismo Estado que les permite esta posibilidad. También Silvia entiende que por la edad sería un paso muy importante para ella en su sociabilización.­ 
Es tan activa que además de patinaje baila árabe con Silvina Fredes donde despliega su gran sensualidad. También baila folclore, disciplina que le ha permitido viajar a Santiago del Estero, Mendoza y Punta del Este para demostrar su talento. Ha participado del Desafío Ansilta y Desafío de Las Dunas, entre otras competencias que disfruta a pleno.­ 
Sus papás comenzaron con la estimulación desde que era muy pequeñita, al punto que en aquel entonces buscaron un médico especialista en Córdoba quien les daba tareas trimestrales hasta volver a ver sus avances. Eso le permitió caminar al año y medio y dejar los pañales a los tres, muy poco después que cualquier otro chico. Otra prueba de amor que demuestra que con interés y perseverancia todo se puede alcanzar. ­