En la mayor concentración de católicos jamás celebrada en España, Benedicto XVI pidió ayer a los jóvenes reunidos en Madrid en la Jornada Mundial de la Juventud que "no tengan miedo, ni complejos" de proclamar lo que son, pero les advirtió que "no se puede seguir a Jesús sin seguir a la Iglesia".
Ante unos dos millones de personas, según fuentes de la organización y del Vaticano, el papa Ratzinger clausuró en la base aérea de Cuatro Vientos el XXVI encuentro mundial de jóvenes católicos, a los que exhortó a divulgar el evangelio "incluso allí donde hay rechazo o indiferencia".
Sed testigos valientes y sin complejos. No tengáis miedo de ser católicos, dando siempre testimonio de ello a vuestro alrededor con sencillez y sinceridad. Que la Iglesia halle en vosotros a los misioneros gozosos del Evangelio", dijo el papa Ratzinger al final de una solemne ceremonia en la que lució el sol, tras la fuerte tormenta y vendaval que deslucieron la vigilia de la noche del sábado.
Esa tormenta, que obligó al papa a renunciar a leer todo su discurso y refugiarse entre paraguas, dañó las 17 capillas donde se custodiaban las 600.000 hostias que se iban a dar ayer en comunión, que no pudo celebrarse al quedar inservibles.
En una homilía en la que exhortó también a los jóvenes europeos a ayudar a Europa a "encontrar" sus raíces cristianas, el papa les advirtió que no se puede seguir a Jesús sin seguir a la Iglesia.
"Seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se le puede seguir en solitario. Quien cede a la tentación de ir ‘por su cuenta’ o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrarle o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él", aseguró.
Benedicto XVI dijo que para que "crezca" la amistad de los jóvenes con Cristo es "fundamental" que formen parte de las parroquias, comunidades y movimientos, "así como la participación en la misa dominical, la recepción frecuente del sacramento del perdón (confesión) y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios".
Al final de la misa, Benedicto XVI anunció que Río de Janeiro, en Brasil, será la sede de la XXVII Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en 2013. El Pontífice de 84 años expresó su deseo de viajar a la ciudad brasileña para presidir el evento.
En la misa final en el aeródromo Cuatro Vientos, a la que asistieron los Reyes de España y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Benedicto XVI usó un cáliz español del siglo XVII y el vino de la misa fue de Jerez.
