El papa Francisco recibió ayer al presidente de Irán, Hasan Rohani, en un histórico encuentro en el Vaticano en el que le dijo que espera ‘por la paz‘, 17 años después de la última visita de un mandatario iraní a la Santa Sede y en momentos en que arrecian las guerras en Medio Oriente.

‘Le agradezco tanto por su visita, y espero por la paz‘, le dijo el Sumo Pontífice a Rohani, en una aparente alusión a los temas que ambos abordaron poco antes durante un encuentro privado de 40 minutos que mantuvieron en la biblioteca del Palacio Apostólico.

Con la ayuda de dos intérpretes, Francisco dijo que Irán debe ‘contrarrestar el tráfico de armas‘ en Medio Oriente para detener al terrorismo. El Papa también recordó ‘la acción de la Santa Sede a favor de la promoción de la dignidad de la persona y de la libertad religiosa‘.

La visita llega días antes del inicio de conversaciones de paz en Ginebra para tratar de poner fin a la guerra en Siria, un conflicto que en casi seis años ya dejó más de 250.000 muertos y 11 millones de refugiados y por cuya solución ha abogado el Papa en numerosas ocasiones. Las conversaciones serán las más ambiciosas y amplias hasta ahora, y de ellas participarán delegados del gobierno y la oposición siria y todos los países que intervienen en el conflicto o que tienen influencia sobre las partes, incluyendo a Irán, un aliado de Damasco, y Arabia Saudita, rival.