Su casa natal, el monumento a su padre y la Legislatura donde ejerció su primer cargo fueron los hitos del recorrido que hizo el cortejo fúnebre, camino al Cementerio de la Capital, en un tránsito cargado de pena y emociones. Minutos antes de las 12.30, los restos de Polo Bravo abandonaron la sede del bloquismo donde se había desarrollado el velorio, desde la tarde del sábado. Apenas el ataúd salía de la sede bloquista de calle Mitre cargado por los hermanos de Polo, Federico, Fernando, Alejandro y Juan Domingo, además de su hijo Leopoldo y su amigo Sebastián Esquenazi, entre otros, empezó una lluvia de pétalos de rosa y gritos de unos 300 asistentes a la ceremonia. Caminaron menos de 100 metros para llegar a la casa natal de los Bravo, desde donde minutos después partió la comitiva hacia la segunda parada.
Lentamente, el cortejo se abrió paso por Catamarca, para tomar por Ignacio de la Roza hasta Las Heras, donde está el monumento a Leopoldo Bravo padre, fallecido en 2006. Fueron apenas unos segundos allí, para llegar luego a la tercera parada, en Las Heras y Libertador.
En la Legislatura, el cortejo estuvo unos 10 minutos, porque al líder bloquista se le rindió un homenaje, al entregarle el vicegobernador y una comitiva de diputados provinciales a su viuda, Laura Adamoli, y al resto de la familia, el decreto de duelo, destacando la figura de Polo. Fue esa Cámara la que lo vio iniciarse en un cargo electivo, allá por el "87, en la banca que fue el inicio de una exitosa carrera política para el embajador Bravo.
Por Las Heras, el acompañamiento llegó cerca de las 13 al cementerio. La marcha fúnebre y la guardia de honor policial profundizó el luto en los momentos finales de la conmovedora despedida, con una multitud partidaria y extrapartidaria que le regaló aplausos y vitoreos a Bravo, además de los profundos discursos de representantes de todas las facetas del líder bloquista (ver página 2 ).
De los momentos de máxima desazón que se vivieron en la sede del bloquismo y en el camposanto, quizá el más duro fue escuchar el llanto del hijo menor de Polo, Nicolás (12), en escenas que conmovieron a todos cuando se dejó el féretro en el mausoleo familiar, el mismo donde descansa Leopoldo Bravo padre hace 4 años.
