Los polacos vivían ayer una jornada de reflexión tras una campaña electoral que deja como principal incógnita si el candidato liberal Bronislaw Komorowski, favorito según todos los sondeos, podrá proclamarse presidente hoy o si tendrá que esperar hasta la segunda vuelta de julio.
La singularidad de las elecciones presidenciales de hoy radica en que su convocatoria ha sido anticipada por la muerte del jefe del Estado Lech Kaczynski, y su hermano gemelo, Jaroslaw, se presenta como candidato a sucederle en el cargo y principal rival de Komorowski.
Jaroslaw Kaczynski, de 61 años, presidente del partido nacionalista Derecho y Justicia (PIS), opositor, se lanzó a la carrera presidencial tras el fallecimiento de su hermano. Komorowski, de 58 años, de Plataforma Cívica (PO), presidente de la Cámara baja del parlamento y aliado del primer ministro liberal proeuropeo Donald Tusk, conserva una ventaja holgada en los sondeos, que indican que puede obtener en primera vuelta entre 41,1% y 51% de los sufragios, mientras que para su rival se pronostica entre 29% y 35,4%. Una segunda vuelta, en caso de que ninguno de los diez candidatos supere 50% de los votos, se realizará el 4 de julio.
El viernes pasado, el candidato a la presidencia de Polonia Jaroslaw Kaczynski realizó una visita intensamente simbólica a la tumba de su hermano gemelo, último mandatario del país fallecido trágicamente, en su 61 cumpleaños y en el último día de campaña.
Lech Kaczynski falleció en un accidente de avión en Rusia el 10 de abril junto a otras 95 personas, entre ellas su mujer y gran parte de la élite política y militar de Polonia. Kaczynski y su esposa, Maria, fueron enterrados en la cripta de la catedral de Wawel en la antigua capital Cracovia.
