Que la Iglesia argentina promueva un documento para proteger la vida observando el estado de inseguridad va a significar para unos y para otros, su preocupación espontanea y permanente de prevenir y resguardar el bien de la persona.
Esta misión tiene dos aspectos cruciales que hacen a su cometido: por un lado ser consecuente con la salvación de las almas haciendo valer desde un enfoque social la dignidad humana y por el otro, no sólo procurar el bien común sino responder a razones históricas de prolongar la misión de Cristo y hacerla visible en la historia de los hombres.
El tema de la inseguridad en la Iglesia argentina, en cuanto a su producción documental, está a la vanguardia de los requeridos por el mundo de hoy y tiene antecedentes claros y precisos que detallamos: En diciembre de 2009 el creciente y alarmante aumento de la inseguridad que cobraba la vida de al menos dos personas más en el Gran Buenos Aires, preocupaba a los obispos. En consecuencia las expresiones del sacerdote Jorge Oesterheld, "la inseguridad, uno de los grandes dolores de la Iglesia y de los argentinos”, describiría para el director de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina el ánimo con el que una veintena de obispos que integraban la comisión permanente del organismo concretaban por tal motivo sus reuniones. Así, en agosto de 2010, la CEA (Conferencia Episcopal Argentina) que presidía el cardenal Jorge Bergoglio -hoy Papa Francisco- reiteró su "preocupación” por el aumento de los delitos al conocer la muerte de Isidro, el hijo de Carolina Píparo, quien embarazada fue baleada en una salidera bancaria. Diez días previos, ante la multitud que participaba de la fiesta de San Cayetano en Liniers, el propio Bergoglio solicitaba mayor protección para la ciudadanía ante la ola de hechos delictivos y frente a "tanta violencia desatada en las calles”.
En octubre del mismo año, el titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, advertía que el problema de la inseguridad no se resolvería con "mano dura” ni con planes sociales, sino mediante la generación de posibilidades "reales” de crecimiento a través de la educación y el trabajo.
Más adelante, en Junio de 2013, el director de prensa del Arzobispado cruceño, Erwin Bazán manifestaba: "Es momento de que asumamos el tema de la inseguridad ciudadana como una tarea de todos, es verdad que no existen posibilidades materiales para hacer frente a la delincuencia inclusive más allá del Quinto Anillo por más que sigan trayendo policías, porque hay también cuestiones estructurales que van originando la delincuencia y evidentemente aquí hay una especie de complicidad de muchas autoridades y de muchos en la sociedad que no quieren nombrar las cosas por su nombre”
En diciembre de 2013, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, requirió "deponer de manera urgente actitudes que comprometen la seguridad y la paz social”, en una declaración ante la situación creada por el conflicto policial que alcanzó a casi todas las provincias.
Promediando el presente año, en marzo de 2014, el arzobispo de Santa Fe y titular de la Conferencia Episcopal Argentina, llamaba a "no acostumbrarse a convivir con el delito, la inseguridad y la muerte” y a las autoridades "a tomar conciencia de la gravedad de estos hechos”.
La Iglesia no se "acomoda” a los momentos políticos y sociales que le toca vivir, sino que responde a ellos. Su óptica es realista y a la luz del evangelio, revela en virtud de la intervención del Espíritu Santo y alega el derecho divino fundado en la teología moral que refiere al conjunto de leyes y normas que dependen exclusivamente de la voluntad de Dios, que se ha revelado a sí misma.
Los prelados en el documento se refirieron a la inseguridad y criticaron duramente la corrupción y a la Justicia haciendo hincapié en la función social de los medios de comunicación; notaron constatar el fenómeno "con dolor y preocupación” subrayando que "algunos de los síntomas son evidentes, otros más sutiles, pero de una forma o de otra todos nos sentimos afectados”.
