‘El fútbol nos revivió, fue una vía para volver a insertarse en la sociedad. Muchos veteranos salieron de esos terribles pozos post guerra gracias al deporte. En lo personal, para mí volver a una cancha tras la gesta fue más que una descarga y desde entonces cada partido lo vivo como un renacer’, confesó Héctor ‘Hachita’ Ludueña, excombatiente en las islas y quien en 1982 estaba asignado al Destructor ARA Seguí, del Teatro de Operaciones Malvinas. ‘Hachita’ y sus compañeros conforman un equipo de veteranos de guerra que desde hace años entrena todos los miércoles y juega los domingos. Son todos fanáticos del fútbol y para ellos, el deporte fue una herramienta para sanar heridas no sólo inmediatamente después del conflicto bélico, sino que lo sigue siendo 32 años después. Hoy se conmemora un nuevo aniversario de la gesta de Malvinas y en el marco de esas celebraciones, el equipo protagonizará un cuadrangular en el estadio Aldo Cantoni (ver aparte).
Menos de un año después de sobrevivir a la guerra, Roberto Arroyo debutó en la Primera División de Peñarol. Fue un partido ante Unión y para Roberto fue alcanzar mucho más que un sueño. ‘El fútbol post Malvinas fue un cable a tierra. En principio fue volver a juntarse con los amigos, pero fundamentalmente fue decir: acá estamos de vuelta. Era una forma de reinsertarnos en la sociedad y dejar de sentirnos marginados’, contó Arroyo, quien combatió en el Batallón III de Infantería durante el conflicto bélico. Arroyo compitió cinco años más en las canchas sanjuaninas, siempre como marcador lateral, hasta que se retiró en 1988. Sin embargo siguió vinculado al fútbol jugando con otros veteranos de guerra en distintos torneos, hasta que se convirtió en el DT del actual equipo de excombatientes.
En el plantel, cuya camiseta obviamente es de color celeste y blanco, hay otros exfutbolistas que también pasaron por clubes locales en la década del ‘80, como Carlos Páez, Julio Ortiz o Héctor Naveda. Precisamente, Naveda es quien más unido sigue a la práctica profesional porque es un reconocido director técnico que actualmente dirige varias categorías del club San Martín que militan en el campeonato de AFA.
‘El fútbol es una pasión en mi vida y tras la guerra volver a practicarlo fue una gran felicidad. Malvinas fue un paréntesis muy fuerte porque hasta antes de la guerra, incluso en los barcos en los que estuve, integré equipos. Ahora, ya con mis años encima, compartir una cancha con los muchachos que combatieron en el conflicto es una sensación de plenitud’, afirmó Naveda, quien tras estar asignado al Crucero Belgrano lo enviaron al portaaviones ARA 25 de Mayo, un hecho fortuito que quizás le salvó la vida pero que él considera aún una mochila difícil de cargar.
El equipo de excombatientes juega anualmente las Olimpíadas de los Veteranos de Guerra y para estar en forma entrena una vez por semana, a la vez que los domingos compite en un torneo amateur. Además de futbolistas que pasaron por clubes sanjuaninos, también están aquellos que siempre jugaron a nivel potrero. ‘Tenemos un grupo compacto, que tiene sus talentosos y los que le ponen garra. Casi todos tenemos más de 50 años y por eso jugamos para divertirnos. A veces decimos que somos afortunados porque nos une un vínculo único generado por la guerra pero además porque por nuestras venas corre también una pelota de fútbol’, apuntó Arroyo.
