Nadie quiso hablar. La imagen de Leonel Natalicchio tirado en el medio del círculo central intentando ser levantado por un policía de Entre Ríos pintaba de cuerpo entero lo que había significado la derrota para este plantel de Unión que estuvo a segundos de la gloria. Nadie quiso hablar. No habían razones. Era hacer el duelo y amargamente emprender el regreso más largo hacia san Juan.

El que sí quiso decir algo fue el presidente de Unión, Ricardo Torres quien no se guardó nada a la hora de criticar al árbitro Quinteros: +Duele perder de esta manera. Acá estaba todo armado para que no nos fuéramos con algo. No merecíamos ese trato y creo que somos los legítimos ganadores del ascenso pero fuimos despojados por un arbitraje muy sospechoso. Este plantel tiene que estar orgulloso de lo que ha logrado porque si bien no tuvimos la coronación final estuvimos a un paso de conseguirlo. Esto no se termina y hay que volver a insistir porque merecemos estar en otra categoría. Del partido, lo que puedo decir que fue duro y tremendo pero que lo tuvimos controlado y para asegurarlo pero no se dio por una decisión de un árbitro. Duele mucho porque hicimos un esfuerzo tremendo y eso tiene que ser reconocido+. Otro que expresó desde San Juan y mediante los medios radiales su apoyo al plantel, fue el Gobernador José Luis Gioja, caracterizado hincha del Azul: +Quiero decirle a la distancia a los jugadores que tienen que volver con la frente bien en alto porque dejaron todo en la cancha. Emociona ver hasta donde y cómo llegaron. Felicito a esos muchachos y les digo que en esta vida para todo hay revancha+ expresó.

En el plantel, nadie dijo una palabra. Todos se refugiaron en el costado norte del estadio y esperaron algunos minutos para subir al colectivo para emprender el viaje a San Juan donde se replantearan todas las cosas del mundo Unión. No hay ciclos terminados ni mucho menos pero hay varios que se desvincularían a la espera de esa famosa invitación para jugar el Argentino A, cosa que por mérito deportivo, en Unión todos coinciden en que son merecedores legítimos.