Buenos Aires.- Ricardo Jaime, ex secretario de Transporte y hombre de confianza de Néstor Kirchner, pasó su primera noche preso en la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales que Gendarmería tiene en el barrio porteño de Retiro. Está sin celular e incomunicado. El juez federal Javier Ercolini decidió detenerlo por la multimillonaria compra de vagones y locomotoras a España y Portugal: lo acusan de pagar sobreprecios y comisiones por material inservible. 

El ex funcionario, que se convirtió en el primer detenido del Gobierno kirchnerista por corrupción, permanecerá en esa sede especial al menos hasta mañana, cuando sea trasladado unas pocas cuadras desde el edificio Centinela hasta los Tribunales de Comodoro Py, para declarar ante Ercolini. El magistrado considera que existe ‘peligro de fuga’, lo cual complica más la situación procesal.

Ercolini envió ayer a la Gendarmería a buscarlo al domicilio de su ex mujer y al de su madre en Córdoba, y Jaime terminó entregándose pocas horas después en la delegación provincial de la Policía Federal.

El ex secretario de Transporte, que acompañó la gestión de Néstor Kirchner en Santa Cruz y luego en la Casa Rosada, fue sacado de la delegación policial esposado, con chaleco antibalas y rodeado por decenas de policías federales.

Ercolini mandó trasladarlo a Buenos Aires para tomarle declaración en la causa en la que investiga la compra de material rodante que, según un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), se hizo “sin verificar la totalidad del material a adquirir” y con trenes “en muy pobres condiciones, con roturas visibles y partes faltantes”.

El delito por el que se lo investiga a Jaime en este caso es el de “malversación de caudales públicos”. Siempre siguiendo el informe oficial de la AGN, en esa operación el Estado desembolsó 222 millones de euros, en compras de trenes con sobreprecios de hasta 177%.