‘Parece que su destino era así. Al mediodía quiso hacer andar la moto para llevar a mis otras hijas (son mellizas) a la escuela, pero no arrancó y las llevó como siempre, caminando. A la tarde, cuando iba a buscarlas, pateó la moto y anduvo. Encima recién estaba aprendiendo a manejarla’. Entre lágrimas, Alfredo Montaña explicaba los momentos previos a que su hija María Eugenia Cortez (18) tuviera un accidente que selló su destino. El martes pasado, en la tarde, la joven salió sin casco en el rodado y a las pocas cuadras chocó contra un árbol. La chica sufrió serias heridas en el cuerpo y ayer en la madrugada dejó de existir.
María Eugenia vivía con su familia en una finca de callejón Delgado, era la segunda de seis hijos y era como otra madre para sus hermanos. ‘Ella se encargaba de la limpieza de la casa, de la comida y de sus hermanos más chicos. Mi esposa trabaja y yo no puedo hacer mucho porque hace un mes me operaron del corazón. Tengo 5 bypass’, contó el hombre.
El sábado pasado, el hijo mayor de Montaña compró con la plata que ganó con la cosecha de uva una moto Okinoi 110cc usada y estos días María Eugenia estaba aprendiendo a manejarla. El martes, la joven trató de hacerla arrancar para llevar a sus hermanas, de 6 años, hasta la escuela Cecilio Ávila, en calle Rodas, entre Estados Unidos y Las Cañitas, Rawson. Como no pudo, caminó las pocas cuadras que separan su vivienda del establecimiento. Pero esa tarde, todo cambiaría para esa familia.
A las 17.15, María Eugenia pateó la moto de su hermano y arrancó. ‘Sólo me dijo que ya venía y se fue. No pude hacer nada por detenerla’, se lamentó su padre. La muchacha encaró al Oeste por Rodas y a metros de la entrada de la escuela, perdió el control del rodado y se estrelló contra un árbol en la banquina Norte. Cortez quedó muy grave y ayer a las 5 falleció en el Hospital Rawson, informaron fuentes policiales.
