En su último día en Alemania la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se reunió ayer con empresarios de multinacionales alemanas, en Hannover, en donde anunció además la creación de la carrera de "ingeniero automotriz", por la cual Volkswagen invertirá 2 millones de dólares.
Fernández de Kirchner mantuvo una audiencia con una docena de empresarios, considerados los principales CEOs de Alemania, en la que se abordó la cuestión de las inversiones que realizan en la Argentina, mientras desde el Fondo Monetario Internacional se advertía sobre la posibilidad de sanciones hacia el país "por negarse a mostrar sus cuentas".
Del encuentro con Cristina en Hannover, participaron, entre otros, Daniel Fernández (Siemens Latinoamericana), Thomas Merkle (Allianz-se para Europa y América Latina), Gustavo Albrecht (Wintershall Argentina), Darío di Luca (Oiltanking) y Water Koll (Adidas Argentina).
Se indicó que luego la Presidenta asistió a la firma de un convenio entre el Ministerio de Educación y la empresa Volkswagen Internacional, para el desarrollo de la educación en materia de industria automotriz, que demandará una inversión de 2 millones de dólares, los que serán aportados por Volkswagen a la regional Pacheco de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Club de París
El FMI salió ayer al cruce de las declaraciones de la mandataria argentina que había ratificado el miércoles la intención de Argentina de pagar la deuda con el Club de París, pero sin la intervención de ese organismo internacional.
"La Argentina tiene la obligación, como miembro del G-20 de aceptar auditorías pactadas tras la crisis financiera", sostuvo el subdirector general del FMI, John Lipsky.
El funcionario dijo que es una decisión de los miembros del directorio del FMI poner en funcionamiento una serie de mecanismos para sancionar al Gobierno que no acepta "los compromisos que tomaron los países en el G20".
La administración Kirchner se opone desde 2006, cuando saldó su deuda con el Fondo, a aceptar las denominadas revisiones del Artículo IV, a las que están obligados todos los miembros del Fondo.
La polémica sobre la auditoría del Art. IV se produce en momentos en que Cristina Fernández intentó infructuosamente gestionar ante la canciller de Alemania, Ángela Merkel, una vía alternativa, para poder refinanciar la deuda que mantiene la Argentina con el Club de París desde 2001 por casi 7.000 millones de dólares más los intereses.
El gobierno argentino viene insistiendo durante años en que quiere pagar al Club de París a plazos, sin contar con una auditoría del FMI, algo que es rechazado por las autoridades europeas.
