Para el defensor oficial Mario Vega, la cuestión era clara: antes de iniciar el juicio contra Federico Elías Fernández Santa Lucía (30) debía dilucidarse con una junta médica si estaba o no en condiciones mentales para ejercer su defensa material como presunto autor del abuso sexual contra el pequeño hijo de su expareja, delito que se descubrió cuando lo apresaron, el 9 de mayo de 2009, por un caso de trata de personas: en la Justicia Federal lo acusan de explotar sexualmente e intentar vender a su cuñada, entonces de 14 años, para ser prostituida en Santa Fe.
El argumento del defensor se apoya en el informe de Jorge Cliff, prosecretario jefe del Cuerpo de Peritos de la Defensoría General de la Nación, que analizó con otros médicos al imputado y detectó, a través de una tomografía, que sufrió una lesión cerebral de atención urgente y con riesgo de agravarse si no era tratado, dijeron fuentes judiciales. Esa lesión le quedó de una golpiza que le dieron en el Penal de Chimbas. Y terminó con dos médicos y penitenciarios sospechados.
El profesional estimó que esa herida provocó un daño en su ‘expresión intelectual’ que le impide comprender como una persona normal, porque ‘entiende algunas cosas y otras no’, agregaron.
Sin embargo, los jueces Eugenio Barbera, Ricardo Alfredo Conte Grand y Eduardo Gil (Sala III, Cámara Penal) rechazaron ese argumento y ayer empezaron el juicio contra el acusado (se negó a declarar), en base a un informe del médico psiquiatra del Poder Judicial local, Héctor Del Giúdice, quien lo entrevistó y concluyó que no padece problemas psicológicos, que comprende normalmente y que hasta puede estar fingiendo, dijeron.
Ante ese rechazo, Vega intentó llegar con su reclamo a la Corte de Justicia, pero también le cerraron la puerta a ese planteo. Igual, le queda otra vía para que la Corte intervenga, dijeron.
Fernández es hijo de Federico Cecilio Fernández y hermano de Sergio Fernández, ambos detenidos el lunes de la semana pasada por su presunta coautoría en el crimen del abogado Francisco Sirera (61) asesinado a cuchillazos en la puerta de su casa en Trinidad, Capital, supuestamente por una causa civil en la que patrocinaba a los Fernández.
