Luego de siete años como presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, de 87 años, ha vuelto a ser reelegido en la sexta ronda de votaciones, convirtiéndose en el primer presidente que repite mandato después de que las principales fuerzas políticas le pidieran seguir en el cargo ante la incapacidad para elegir otro candidato.
En el acto de juramento, el presidente ha denunciado la irresponsabilidad que se ha vivido en los últimos años. Se espera que Napolitano pida ahora a los partidos que apoyen la formación de un gobierno de coalición, siguiendo el ejemplo del presidente francés a la hora de nombrar el primer ministro y su gobierno. Es la tarea más urgente de Napolitano.
Quien podría encabezar el nuevo gobierno es Giuliano Amato, ex primer ministro en dos ocasiones, o el más joven Enrico Letta, 46 años, vicesecretario del Partido Democrático, con sólida cultura de gobierno, ya que ha sido tres veces ministro, a la vez que se seála a Mario Monti, en Economía o en Exteriores.
La tarea de Giorgio Napolitano es ardua. Los líderes políticos le han dado su disponibilidad para un gobierno de coalición, pero el presidente les ha pedido que deben comenzar por "cambiar el vocabulario”, utilizando con más familiaridad las palabras "compromiso, diálogo, acuerdo”.
La reelección de Napolitano no impide ocultar que Italia tiene hoy un sistema político prácticamente en quiebra. El centro-izquierda está dividido y sin líder. El Partido Democrático necesitará refundarse y Silvio Berlusconi sonríe, como triunfador de la crisis. Nunca podía imaginarse este resultado: quería un gobierno de mayoría y lo ha conseguido, pero su futuro está amenazado por varios procesos ante los Tribunales.
Grillo y su "Movimiento 5 Estrellas” volvieron a manifestarse en el centro de Roma contra la reelección de Napolitano, llamándola "golpe de Estado”. Luego se rectificó y habló de "pequeño golpe institucional”. Con Grillo los partidos tienen sobradas razones para sepultar sus diferencias y formar el gobierno de coalición que les pide Napolitano.
De momento, las elecciones se alejan, al menos hasta octubre o comienzos del año próximo. Después, Napolitano podrá marcharse, sin esperar a los 95 años en que termina su mandato, una vez que la barca de la política italiana navegue en aguas más tranquilas.
