La segunda y más costosa etapa de las cloacas de Jáchal recibió el espaldarazo económico para que comiencen a materializarse: el Gobierno provincial aprobó el financiamiento de 60 millones de pesos a través de los fideicomisos mineros y en dos semanas planea llamar a licitación, según informaron desde OSSE.

Si bien ya se está ejecutando la colocación de las cañerías en la villa cabecera del departamento, la última fase es clave, ya que comprende la instalación del colector principal y la construcción de la planta de tratamiento de líquidos, es decir, las partes esenciales para el funcionamiento del sistema. Una vez que se concrete la convocatoria para que las empresas interesadas hagan sus ofertas económicas, los trabajos comenzarían en 3 meses, después de que una comisión analice las propuestas y seleccione la más conveniente, explicó Cristian Andino, titular de OSSE.

Las cloacas para el departamento norteño son una obra de saneamiento vital, ya que el sector urbano, uno de los más antiguos de la provincia, está cubierto de pozos negros que se encuentran colapsados. Por eso, el sistema de traslado de los líquidos cloacales por cañerías evitará ese problema y también se dejará de contaminar las aguas subterráneas que son la fuente de abastecimiento de agua potable en el lugar. La obra beneficiará a unas 12 mil personas, más de la mitad de la población del departamento. La primera fase comenzó a ejecutarse en marzo de este año con el zanjeo y la colocación de los caños en la villa cabecera. Se trata de 80 mil metros de redes, cuyo presupuesto oficial orilló los 40 millones de pesos. Hasta el momento, dicha etapa lleva un 15 por ciento de avance, según calculó el intendente Jorge Barifusa. La segunda y última parte ya tuvo el OK económico de la mesa provincial que administra los fondos de los fideicomisos mineros de Gualcamayo y Pascua-Lama. Son recursos por fuera de las regalías, que fueron fruto del acuerdo entre el Gobierno y las empresas que operan esos proyectos. Esa fase de la obra tiene un monto cercano a los 60 millones de pesos, que se destinarán a la instalación del colector principal, que tendrá unos 4 kilómetros de extensión, y la construcción de la planta. Allí, los líquidos serán tratados y descargados a un predio de 30 hectáreas que se encuentra forestado con distintas especies de árboles, de acuerdo al proyecto que aprobó la Secretaría de Ambiente de la provincia. La construcción de la primera etapa se extenderá hasta el segundo semestre del año que viene, mientras que la última fase, debido a que arrancará más tarde y es más compleja, culminaría en 2016, fecha en la que quedarían habilitadas las cloacas.